Parece que los coches diésel eran los culpables de tanto CO2, pero aunque cada vez se venden menos, la contaminación sigue aumentando. ¿Por qué?


Durante los últimos años Europa ha insistido en demonizar el diésel ante los ciudadanos. Esta política busca reducir la contaminación; aunque, no termina de dar los resultados esperados. Pese a la gran bajada en las ventas de coches diésel la polución sigue aumentando; ¿cuál es la razón?

El Acuerdo de París está obsoleto

El Acuerdo de París fue firmado en 2016 por 196 países para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero. España, como firmante del acuerdo, se comprometió a reducir sus emisiones de CO2 en un 40% en comparación con los niveles de 1990.

Curiosamente, durante el año 2017 las emisiones medias de los coches crecieron respecto a 2016; situación que no ocurría desde hace décadas. El aumento fue de un solo gramo; sin embargo, parece extraño teniendo en cuenta que cada vez hay menos coches diésel, ¿no?

Los coches diésel actuales contaminan menos que los de gasolina

En este último punto está el quid de la cuestión. El Acuerdo de París está obsoleto, puesto que tiene en cuenta las emisiones que producían los coches diésel antiguos. Los diésel actuales no son tan contaminantes; de hecho, los coches de gasolina emiten más dióxido de carbono.

El nuevo ciclo WLTP ya se encarga de controlar las emisiones de los coches diésel, que han perdido su dominio en el mercado español. Éstos significaban un 68,9% de la cuota de mercado en 2012, que pasó a un 48,3% el año pasado. Esta tendencia a la baja parece no tener fin frente a la subida de los coches de gasolina, con un 35% de cuota de mercado; todo ello teniendo en cuenta el aumento de las ventas de los SUV.

Europa ignora a Japón y llega tarde

Japoneses y europeos parecen funcionar al revés, cuando en Europa aumentan las ventas de diésel en Japón se reducen. En la década de los 90 el gobierno nipón se dio cuenta de lo nocivos que eran los motores diésel, tras lo que se llevó a cabo una campaña en su contra que rezaba “Di no al diésel”.

En dicha época, los coches diésel representaban el 20% del tráfico en Japón; sin embargo, ese pequeño porcentaje generaba la mayoría de emisiones de dióxido de carbono. Las medidas tomadas por los gobernantes nipones surtieron efecto; el diésel pasó de una cuota de mercado del 20% en 1999 a un 1% en el 2015.

Mientras en Japón ocurría esto, en Europa el diésel se convertía en el rey del mercado. De este modo, las marcas japonesas comenzaron a crear motores diésel enfocados al mercado europeo para no quedarse atrás. Esta política ha cambiado y han pasado a fabricar motores híbridos en Europa siguiendo las tendencias del mercado.

Ahora Japón vuelve al diésel y Europa hace lo contrario

Precisamente cuando Europa pretende acabar con los diésel, Japón vuelve a apostar fuerte por él. Desde hace unos años, los gobiernos japoneses creen que las nuevas generaciones diésel contaminan poco, especialmente los que no hacen uso del azufre.

Para realizar este cambio, los japoneses ofrecen a los coches diésel un descuento del 75% en el impuesto de circulación. El objetivo es que en 2030 los diesel signifiquen entre un 5 y un 10% de los coches japoneses.

¿Debería ser el fin de la gasolina?

Los coches eléctricos, como Tesla, cada vez cuentan con más apoyo por todo el mundo; hecho bastante positivo teniendo en cuenta sus beneficios en relación con el medio ambiente. Lo mismo ocurre con los híbridos, que comienzan a cobrar importancia.

Las autoridades europeas quizás deberían replantearse las políticas que están llevándose a cabo en el mercado automovilístico. El WLTP ha sido un gran paso; pero, de nada sirve si los coches diesel ven reducidas drásticamente sus ventas mientras que los de gasolina crecen.

Japón ya tuvo razón en un pasado y parece tenerla en la actualidad, si consideran que los gasolina contaminan más, los europeos deberían tenerlo muy en cuenta si realmente quieren cuidar el planeta Tierra.

omicrono.com / Alex Branco, 19/09/18

¿Por qué la contaminación sigue creciendo si se venden menos coches diésel?