Ojocientífico.com 31/07/13

Luego de una larga jornada de trabajo o de estudio, lo que la gran mayoría de las personas anhelan es poder llegar a sus casas, quitarse los zapatos y sentarse a ver televisión mientras comen y toman un refresco. Pero, ¿por qué genera adicción la televisión?

La televisión es el invento que más dramáticamente ha cambiado nuestros hábitos. Antes de la masificación del invento de John Logie Baird, que a principios de los años treinta llevó el mundo a la intimidad de los hogares de los espectadores, el hábito común para matar el tiempo era principalmente la literatura y otras actividades.

Televisión y adicción

Resulta curioso para la psicología, que el simple hábito de sentarse a ver televisión durante horas–en promedio se calcula de cuatro a cinco horas−, y siendo en apariencia inofensivo, pueda traer tantos dolores de cabeza asociados.

Según estudios realizados por científicos de varias universidades, el estado de placer producido por observar durante horas consecutivas televisión, es comparable al de tener sexo, beber licor o apostar dinero. La sensación de bienestar asociada que el cerebro tiene al pasar tanto tiempo en estado de completo relax, pasivamente, recibiendo un montón de estímulos, haría más difícil la puesta en marcha de otras actividades.

Factores de riesgo asociados

Dentro de los múltiples factores que preocupan a los científicos y profesionales de la medicina, se encuentra el riesgo de detonar enfermedades silenciosas como la arterioesclerosis, la diabetes y el sobrepeso. El sedentarismo que se asocia a la compulsión a ver televisión, sería la puerta abierta a estos males.

Si se suma a la pasividad de actividad física al ver televisión, el aumento en las comidas de tipo “chatarra” como frituras, gaseosas y dulces, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, un infarto cardiaco o desarrollar una diabetes, es mucho más alto que en aquellas personas que realizan otras actividades.

Internet, ¿otra adicción?

El auge de internet y su gran variedad de contenidos, parece hacer mella a la cantidad de espectadores de la televisión actualmente; sin embargo su popularidad sigue creciendo a pesar de ello.

Comparados con los estudios por el fisiólogo ruso Pavlov en animales, la televisión estimularía de una forma similar las áreas del cerebro que reaccionan ante un estimulo que es satisfecho, una y otra vez, por medio de imágenes, sonidos y recurrencia de luces, lo que la hace tan adictiva.

¿Somos verdaderamente adictos a la televisión?