...Cuando hablamos y emitimos sonidos, los músculos espiratorios se contraen, aumentando la velocidad del aire que atraviesa la laringe. Pues bien, la intensidad de la voz y sus tonos dependen de la velocidad a la que esté sometida ese aire y a las interrupciones que se producen. Si las cuerdas vocales están muy tensas, el sonido que se emite es más agudo y si están más relajadas el efecto es el contrario.

El helio lo que hace es que al entrar en la laringe provoca que las cuerdas estén más tensas de lo normal. Se trata de un gas noble y su densidad es muy inferior a la del aire habitual, de ahí que se use para los globos aeroestáticos. Esta leve densidad provoca una resistencia mucho menor de las cuerdas y al hacer el mismo esfuerzo en los músculos de la laringe, el sonido acaba siendo más agudo.

No solo las cuerdas vocales son las culpables de la intensidad de la voz. El tamaño. la forma de la laringe y toda la boca en general actúa como pieza fundamental para las tonalidades. Eso sí, lo que se llama un ‘cambio de voz’ en la adolescencia de un hombre, se produce porque al llegar cierta madurez las cuerdas se hacen más gruesas.

Volviendo al helio, todo este juego puede acabar en una catástrofe si no se controla. Y es que si se inhala demasiado o muchas veces seguidas puede provocar un ataque de asfixia en el consumidor. Recordemos que el organismo solo es capaz de capturar un tipo de aire a la vez. Por lo tanto, mientras inhalamos helio, el oxígeno no entrará en sangre.

Además, el reflejo respiratorio que provoca el dióxido de carbono también permanece ausente del proceso. La próxima vez que celebres una gran fiesta, o acompañes a los más pequeños a alguna de ellas, no olvides controlar la situación. Piensa que el proceso se acelera con la inconsciencia de un menor.

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esquire.es 18/04/2014