20minutos.es 28/02/13

Aquellos lugares que son más previsores echan la sal con antelación a una nevada (sobre todo en las poblaciones donde nieva con frecuencia). Pero cuando la nieve pilla por sorpresa tras la llegada de un temporal de frío, es muy común ver a empleados municipales y operarios que se dedican a esparcir palas de sal por las aceras y carreteras.

El hecho de que se eche antes es para evitar que la nieve que ha de caer cuaje en el suelo, convirtiéndose en líquido tal y como entra en contacto con la sal.

Pero si la nieve pilla por sorpresa y se echa a posteriori también es un buen remedio y ayuda a que el hielo se disuelva más rápidamente, ya que la sal (cloruro de sodio) al mezclarse con el hielo/nieve libera calor, lo que provoca que se descongele con más rapidez y lo mantiene en estado líquido a temperaturas más bajas, no congelándose hasta alcanzar una temperatura de -21ºC, mientras que el punto de congelación del agua (sola) es a los 0ºC.