Cuando vas a un concierto o una obra de teatro, luego de escuchar un discurso o una conferencia y luego de culminado cualquier evento público, aplaudes. Es casi instintivo, ¿no? Simplemente comienzas a golpear tus manos produciendo un sonido abstracto, sin un tono demasiado definido y poco armónico. Pero, ¿por qué lo hacemos? ¿Cuál es la historia detrás de los aplausos?


Nos pusimos a investigar sobre este tema y encontramos este fantástico vídeo de Vsauce que da una explicación bastante convincente: el aplauso es la forma social del reconocimiento. Aplaudimos para indicar a un artista que nos gustó su actuación, aplaudimos para celebrar algo y para indicar que algo nos gusta. Pero, seamos sinceros: no todo lo que aplaudimos nos gusta, excita o emociona.

El aplauso es un gesto colectivo, impersonal, que no tiene relación directa con que opinamos subjetivamente sobre la calidad de lo que vimos o escuchamos. Veamos el vídeo para profundizar un poco más:
YouTube Video
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(Subtitulado por Michael Pérez)

Lo más interesante de todo esto, según mi punto de vista, es la relación entre el aplauso «físico» y el aplauso virtual (likes, shares, retweets, etc) ¿no lo crees? Si el aplauso es un gesto colectivo que «despersonaliza» y a la vez «democratiza» la aprobación del público, los «aplausos virtuales» deberían hacer lo mismo, ¿no?

Pero justamente, allí está lo más impresionante de todo: cuando «aplaudimos» en las redes sociales personalizamos la aprobación ya que somos nosotros, nuestros nombres, nuestros perfiles. Personalmente nunca lo había pensado de este modo. ¿Tú qué opinas al respecto?


batanga.com / Lucía Yarzábal 17/09/15

¿Por qué aplaudimos?