A estas alturas, probablemente ya habrás visto la película Contact, basada en la novela de Carl Sagan, en ella nos muestran como nuestras primeras emisiones de televisión llegaron hasta una civilización inteligente, un primer contacto algo peculiar. Así, cualquier alienígena podría llegar a pensar que estas emisiones nos describen y revelan parte de nuestra historia, pero ¿hasta dónde han llegado estas primeras emisiones?


Este esquema muestra el espectro electromagnético y donde se sitúan nuestras señales de radio y televisión

Nuestras emisiones de radio y televisión se expanden hacia los confines del cosmos a la velocidad de la luz y la ciencia ficción ya nos ha mostrado que cualquier alienígena podría descubrir cómo es nuestra sociedad gracias a estos programas televisivos. Si por ejemplo te encontrases en Alpha Centauro, a unos 4 años luz, verías la luz que abandono de nuestra estrella hace cuatro años, y al igual que la luz, nuestras emisiones de radio y televisión no son más que parte del espectro electromagnético, dicho burdamente, todo es luz.

Fue en la década de 1930 cuando la humanidad comenzó a lanzar al espacio nuestros primeros programas televisivos, y no hay duda que todos los países del mundo han decidido crear sus propias cadenas y emisoras de telecomunicaciones, hemos saturado a nuestros vecinos de telebasura y estos podrían llegar a pensar que estas emisiones son parte de nuestros “documentos históricos”, desde imágenes de la Segunda Guerra Mundial hasta los viejos capítulos de “Te quiero Lucy”.

Pero si nos remontamos un poco más en el tiempo podrían fijarse en nuestras primeras emisiones de radio, que partieron de la Tierra en el año 1900, hace ahora 114 años, o lo que es lo mismo, estos primeros programas habrán descrito una especie de burbuja con un radio de 114 años luz.

Bueno, pero ¿hay estrellas en el interior de esta burbuja de emisiones tecnológicas? La respuesta es un rotundo SI. Se estima que hay más de 14.000 estrellas a una distancia máxima de unos 100 años luz de la Tierra, y aunque la mayoría de ellas son pequeñas enanas rojas, entre ellas habría cientos de estrellas similares a nuestro Sol.

Poco a poco hemos ido descubriendo nuevos planetas y nuestros datos parecen indicar que casi todas las estrellas poseen planetas rocosos en sus orbitas. También es casi seguro que algunas de estas estrellas tendrán al menos un planeta en la llamada zona habitable, mundos en los que la vida podría haber evolucionado y surgir civilizaciones como la nuestra, sociedades que habrían crecido viendo nuestros viejos programas de televisión.

Pero surge otro problema, algo a lo que todos nos hemos enfrentado en algún momento, la potencia de la señal ¿serán nuestras emisiones lo suficientemente potentes como para expandirse a través de las vastas distancias que nos separan de otras estrellas?¿disfrutaran estos seres de las aventuras del James Tiberius Kirk poniendo en el todas sus esperanzas de contactar alguna vez con nosotros?

Y es aquí donde surge el mayor inconveniente, nuestras antenas emiten sus señales creando una burbuja de radio, no son lineales, una esfera que se rige por la ley del cuadrado inverso. La intensidad de la señal disminuye enormemente dependiendo de la distancia. Una vez estas emisiones alcancen varios años luz, la señal seria casi inexistente.

Bueno, podríamos pensar en que estas civilizaciones construyan un enorme receptor similar a nuestros grandes radiotelescopios, o incluso mayor, pero las emisiones que lleguen hasta ellos serian mil millones de billones de billones de veces más débiles que cuando partieron de nuestros repetidores, convirtiéndolas en algo casi indistinguible de la radiación de fondo. Y eso sin tener en cuenta que tendrían que ser capaces de comprender qué tipo de señal están recibiendo y que tendrían que desarrollar la tecnología necesaria para interpretarla, es decir, crear una televisión para poder ver la señal.

Así que si queremos que alguien capte nuestros programas de televisión, tan solo lo lograríamos si enfocamos nuestras señales hacia un único objetivo, sería la única forma de tener una oportunidad de revelar nuestra presencia. Y te guste o no, eso también lo hemos hecho ya.

Pero la realidad es mucho más simple, nuestro mundo lleva anunciando al espacio su posible habitabilidad desde millones de años, la presencia del mismo oxigeno revelarían a cualquier civilización tecnológicamente avanzada que en la Tierra hay vida. Incluso si nos han estado observando desde hace tiempo podrían señalar cuando controlamos el fuego, cuando desarrollamos alcanzamos nuestra era preindustrial e incluso que tipo de combustible utilizamos en nuestros vehículos, tan solo tienen que estudiar la composición química de nuestra atmósfera y como está a cambiado a través del tiempo.

Así que no tienes por qué preocuparte por el hecho de que algunos científicos intenten lanzar señales al espacio o si los alienígenas han visto ya las miserias de nuestra humanidad gracias a la escasa calidad de nuestros programas de televisión, no hay vuelta atrás, si hay alguien cerca de nosotros, ya sabe que estamos aquí, no necesitamos anunciarnos.

Articulo basado en el original publicado en el blog Universe Today.

espacioprofundo.es 20/01/15

¿Podría una civilización alienígena ver nuestros programas de televisión? | Espacio Profundo