Todos estamos como locos por ir a Marte y ver al primer ser humano pisando el planeta rojo. Además, un buen número de naves y sondas envían información increíble sobre Plutón, Júpiter, etc. Pero ¿va a ser tan fácil viajar lejos de la Tierra o podemos volvernos locos en el espacio?

No olvidemos que una cosa es estar en una estación espacial cercana a la Tierra bajo la protección de su campo magnético y otra es hacer un largo viaje de meses expuestos a la radiación del Sol y la intemperie del vacío del espacio.

¿Será tan fácil mantener la cordura?

La locura humana

Si observamos aquí en la Tierra, podemos ver que un buen número de personas tienen problemas mentales. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, el 18 % de la población norteamericana sufre episodios de ansiedad, depresión y desórdenes similares.

Es evidente que si observamos estas enfermedades en la Tierra, también las descubramos cuando viajemos por el espacio. En un porcentaje similar encontraremos a astronautas depresivos y con desórdenes mentales.

Pero ahora cabe hacerse una pregunta, ¿es posible que el vacío logre que esta situación vaya a peor? Es decir, ¿viajar por el espacio nos volverá más locos de lo que sucede de manera natural en la Tierra?

La NASA estudia el caso de la locura espacial

La NASA ha puesto en marcha dos experimentos para estudiar este caso. Uno llevado a cabo entre los tripulantes de la estación espacial MIR y otro en la Estación Espacial Internacional.

Los investigadores testean el estado de los astronautas y cosmonautas una vez por semana para saber cuál es su situación real. No obstante, aunque se detectan estados de tensión, no han descubierto pérdidas graves de la cohesión como grupo y el liderazgo permanece intacto.

El trabajo en estado de aislamiento es algo que se ha investigado mucho en Tierra. En bases antárticas o submarinos se han experimentado situaciones similares a las que podrían vivir los astronautas que viajen a Marte o más lejos.

Este mismo año se experimentó en Hawái en un ambiente similar a lo que podría ser una misión de exploración en Marte durante un año. Ahora que terminó, nada especialmente peculiar ha sucedido. Algunos de los participantes son buenos amigos y otros no tienen contacto pese a haber estado durante días en condiciones de poco espacio a compartir.

El problema podría ser la demencia espacial

Sin embargo, puesto que la soledad y la falta de sitio no parecen ser problema, la situación si se podría complicar por culpa de la demencia espacial.

Según un estudio de la Universidad de California, la exposición prolongada a la radiación del espacio profundo puede provocar daños cerebrales. Así se ha descubierto tras experimentar en ratas.

Con el tiempo, estos daños podrían provocar demencia en los astronautas, que sentirían ansiedad y cánceres cerebrales. Y es evidente que con la fina atmósfera marciana, la exposición a la radiación será enorme.

Así pues, está claro que el problema no es la soledad o las estrecheces. Hay que encontrar una solución para la exposición a la radiación espacial para evitar la locura. ¿Seremos capaces de lograrlo?

batanga, vix.com / Pedro González Núñez 10/11/16

¿Podemos volvernos locos en el espacio?