Los planetas más fáciles de detectar son aquellos que se encuentran en las orbitas de las estrellas más pequeñas, las de baja masa, de esta forma, muchos piensan que son los objetivos ideales para buscar vida alienígena en ellos. Sin embargo, una nueva investigación parece indicar que estos mundos podrían haber perdido su oportunidad de albergar vida hace mucho tiempo, y esto es debido a que, durante el proceso de formación, estos planetas habrían pasado demasiado tiempo muy cerca de sus estrellas, experimentando así un intenso calor que podría haber provocado que perdiesen toda su agua.

Estas estrellas de baja masa, las llamadas enanas M, son más pequeñas que el Sol, y también mucho menos luminosas, por lo que su zona habitable, la franja del espacio donde podemos encontrar agua en estado liquido en la superficie rocosa de un planeta, se encuentra muy cerca de la ella.


Esta representación artística muestra el hostil entorno de una enana roja, los planetas potencialmente habitables estarían demasiado cerca de ella como para verse afectados por las eyecciones de masa coronal. Casey Reed/NASA

De esta forma, debido a su cercanía, los planetas son mucho más fáciles de detectar que aquellos que se encuentran en las regiones exteriores de un sistema planetario. Los métodos principales para descubrir estos planetas son básicamente dos, el del tránsito planetario, que permite detectar el leve descenso del brillo de una estrella cuando un planeta se sitúa entre nosotros y su sol, y el de la velocidad radial, que mide el “bamboleo” de una estrella provocado por la presencia de un objeto masivo.

Así, cuanto más cerca está un planeta rocoso de una estrella, menos tiempo tarda en completar una órbita y más veces se sitúa entre nosotros y esa estrella, si este planeta es grande bloqueara una mayor cantidad de luz y si es muy masivo el bamboleo estelar se hará evidente.

Es por ello que debido a estas características, muchos se han fijado en las enanas M para encontrar planetas habitables, pero un nuevo artículo redactado por Rodrigo Luger y Rory Barnes, profesor asistente de la Universidad de Washington, muestran cómo, a través de simulaciones informáticas, algunos de estos planetas podrían haber perdido toda su agua debido a las altas temperaturas que habrían experimentado durante su proceso de formación.

“Todas las estrellas se forman en el derrumbe de una gigantesca nube de gas interestelar, que libera energía en forma de luz a medida que se condensa”, señalo Luger.”Pero debido a sus masas más bajas y, por tanto, gravedades más bajas, las enanas M tardan más tiempo en colapsarse, varios cientos de millones de años en su totalidad.”

“Los planetas alrededor de estas estrellas pueden formarse en los 10 primeros millones de años, por lo que están demasiado cerca cuando la estrella es todavía extremadamente brillante. Y eso no es bueno para la habitabilidad, ya que estos planetas van a estar inicialmente muy calientes, con temperaturas superficiales de más de un millar de grados. Cuando esto ocurre, los océanos hierven y toda su atmósfera se convierte en vapor”.

Pero Luger señala que estos mundos no solo tienen que enfrentarse a esas altas temperaturas durante los primeros cientos de millones de años tras su nacimiento, también es un mal augurio para las atmósferas de estos mundos el hecho de que las enanas M emitan una gran cantidad de rayos X y luz ultravioleta, calentando la atmósfera superior hasta alcanzar miles de grados, lo que hace que los gases se expandan rápidamente y se alejen del planeta, perdiéndose en el espacio.

“Por lo tanto, muchos de los planetas situados en las zonas habitables de las enanas M podrían haberse secado por este proceso desde el principio, disminuyendo drásticamente su oportunidad de estar realmente habitable”.

Luger y Barnes señalan que un efecto secundario de este proceso es que la radiación ultravioleta puede dividir el agua en sus componentes, hidrógeno y de oxígeno. El hidrógeno, más ligero, se escapa a la atmósfera con mayor facilidad, dejando a los átomos de oxígeno más pesados atrás. Mientras que un poco de oxígeno es claramente bueno para la vida, como sucede en nuestro mundo, la presencia de demasiado oxígeno puede ser un factor negativo para que surja la vida.

“Rodrigo ha demostrado que esta fase de efecto invernadero desbocado prolongado puede producir enormes atmósferas llenas de oxígeno como, 10 veces más densa que la de Venus y toda seria oxígeno”, comento Barnes. “La búsqueda de la vida a menudo dependen del oxígeno como trazador de vida extraterrestre, así la presencia no biológica de tales enormes cantidades de oxígeno podría confundir a nuestras búsquedas de vida en los exoplanetas”.

“Debido a que la acumulación del oxígeno, estos planetas podrían parecerse mucho a la Tierra desde lejos, pero si se mira más de cerca, te darás cuenta de que en realidad son un espejismo; Simplemente allí no hay agua”

El trabajo ha sido publicado en la revista Astrobiology.

espacioprofundo.es 07/12/14