Representación artística de la galaxia NGC 3783 en la que se han observado potentes vientos que surgen de su agujero negro central. ESO

Los agujeros negros supermasivos que se encuentran en el centro de las galaxias son capaces de decidir el futuro de las estrellas que los rodean, rigen la evolución de todo su entorno e incluso son capaces de lograr detener el nacimiento de nuevas estrellas.

Ahora, el Nuclear Spectroscopic Telescope Array (NuSTAR) de la NASA y el XMM-Newton de la ESA han observado el que podría ser considerado como el viento más potente jamás observado, capaz de detener la formación de nuevas estrellas en toda su galaxia.

Aunque ya se sospechaba de la existencia de este tipo de fenómenos, hasta ahora no era más que teórico, “Sabemos que los agujeros negros en los centros de las galaxias pueden alimentarse de su materia, y este proceso puede producir vientos. Se cree que esto regula el crecimiento de las galaxias”, señalo Fiona Harrison, del Instituto de Tecnología de California (Caltech) en Pasadena, California, autora principal del estudio “Conociendo la velocidad, forma y tamaño de los vientos, ahora podemos averiguar lo poderosos que son”.

Los agujeros negros supermasivos devoran la materia que se acerca demasiado a ellos, esta se acumula en un disco de acreción y alcanza elevadas temperaturas, un proceso que tiende a lanzar al espacio potentes emisiones de rayos X, los cuales viajan hasta un tercio de la velocidad de la luz.

En este nuevo estudio, se pudo determinar que los vientos procedentes de PDS 456, un agujero negro muy brillante, un cuásar situado a más de 2 millones de años-luz de nosotros, poseen más energía que la emitida por más de un billón de soles.

“Ahora sabemos que los vientos del quásar contribuyen significativamente a la pérdida de masa de una galaxia, eliminando su suministro de gas, el combustible para la formación de estrellas”, comento Emanuele Nardini de la Universidad de Keele en Inglaterra.

Estos dos telescopios espaciales se complementan entre sí mediante la observación de diferentes partes del espectro de luz de rayos X: XMM-Newton los de baja energía mientras que el NuSTAR los de alta energía.

Anteriores observaciones del XMM-Newton habían identificado este tipo de vientos procedentes de agujeros negros, no pudieron determinar si surgían en todas direcciones, también observo cómo estos vientos transportaban átomos de hierro como otros materiales, pero estos tan solo podían ser vistos mientras bloqueaban las emisiones de rayos X procedentes de los agujeros negros.

Ahora, combinando los datos de rayos X de alta energía de NuSTAR con las observaciones de XMM-Newton, fueron capaces de ver como estos átomos de hierro se dispersaba n en todas direcciones, lo que demuestra que los vientos no emanan en forma de un haz estrecho sino que más bien se expanden creando una burbuja a su alrededor.

“Este es un gran ejemplo de la sinergia entre el XMM-Newton y NuSTAR”, comento Norbert Schartel, científico del proyecto XMM-Newton de la ESA. “La complementariedad de estos dos observatorios de rayos X nos está permitiendo desvelar detalles previamente ocultos sobre el lado poderoso del Universo”-

Ahora, una vez descubierto como se distribuyen estos vientos y su alcance, los investigadores pudieron determinar su fuerza y como son capaces de inhibir la formación de nuevas estrellas.

Los astrónomos creen que los agujeros negros supermasivos y sus galaxias evolucionan juntos y regulan el crecimiento mutuo. Este último trabajo demuestra como un agujero negro supermasivo y sus vientos afectan en gran medida la evolución de su galaxia.


espacioprofundo.es 20/02/15

PDS 456, un agujero negro capaz de detener la formación de nuevas estrellas