Durante años hemos sido fieles, muy fieles, quizá demasiado, a algunas mermeladas. Fresa, melocotón y ciruela han sido parte de nuestros desayunos y meriendas durante mucho tiempo. Hoy te proponemos cambiar.

Desde la sutileza de la mermelada de la cereza pasando por el dulce amargor del limón hasta llegar a la exuberancia de la mermelada de mango.

¿Te atreves?



Es curioso cómo es posible que de nuestros árboles cuelguen algunas de las frutas más dulces y deliciosas de Europa pero tengamos una tradición mermeladista algo menos variada. No tenemos nada en contra de algunos clásicos. Pan tostado, un poco de mantequilla y para coronar nuestra obra una pizca de mermelada de fresa o melocotón haría las delicias de más de uno.

Pero hoy queremos descubriros algunas mermeladas un poquito distintas que son igualmente sabrosas y que además sorprenderán a más de uno. Vamos a empezar por una fruta de temporada, la cereza. Un placer refrescante cuando el calor empieza a apretar pero a la que no solemos ver mucho en tarros. Quizá por su precio y el costoso proceso de elaboración que llevan pero no son muy frecuentes.

Por eso nos encanta esta mermelada hecha con cerezas picotas del Jerte, únicamente con las mejores cerezas de temporada y que se vuelve la compañía perfecta para un buen pan tostado.

Pero si quieres disfrutar con una mermelada poco común, la solución está muy cerca de Málaga. En la comarca de la Axarquía una pequeña empresa se ha dedicado a cultivar algunos de los mejores mangos de España y por supuesto a hacer mermelada con ellos.

El resultado, una explosión dulce del sabor del mango respetando la textura de esta fruta tropical. Además no sólo venden mermelada sino que también se dedican a comercializar sus mejores mangos, eso sí, sólo en temporada. Desde finales de agosto a octubre, el placer del mango estará a tu alcance fresco y en mermelada.

No abandonamos las opciones exóticas. Para los amantes del sabor ácido del kiwi pero madurado con un dulce toque nos llega esta mermelada de kiwi directamente desde Asturias. Fresca, ligera y cargada de matices que hace de esta mermelada algo completamente distinto.

Y para cerrar nuestra aventura, nos centramos en algo que no es propiamente una mermelada. El lemon curd, muy típico en Gran Bretaña, una crema a base de zumo de limón y yema de huevo que sirve como base para otros postres como las tartas de limón.

Fácil de hacer y ahora más frecuente en nuestros supermercados pero que a la hora de la merienda se convierte en un placer digno de la Casa Windsor. Unas suaves galletas con lemon curd y un poco de té y te trasladarás directamente al té de las cinco en Hampton Court.

Y vosotros, ¿habéis probado algunas de estas mermeladas alternativas?


esquire.es / Jaime de las Heras | 29/05/2015

Pasa de la fresa, mermelada de cereza