En las grandes galaxias elípticas encontramos la mayor concentración de estrellas antiguas del Universo, otra de sus principales características es su escasez de gas y polvo. Las teorías que tratan de explicar cómo se forman estas galaxias señalan que podrían formarse desde adentro hacia afuera, con un gran núcleo marcando las primeras etapas de la formación.


En el centro de la imagen se aprecia la galaxia GOODS- N-774, una joven galaxia elíptica situada a 11.000 años luz de nosotros y que muestra experimentar un intenso proceso de formación estelar. NASA/ESA

Y aunque hasta ahora las evidencias que señalan hacia esas primeras fases de formación han sido esquivas, por primera vez se ha descubierto esas primeras etapas de formación de una galaxia masiva en el joven Universo.

De esta forma, y gracias a los observatorios Hubble, Spitzer, Herschel y WM Keck en Hawai, han podido comprobar cómo el núcleo galáctico de GOODS-N-774, a la que han apodado como Sparky y que está situada a unos 11.000 millones de años luz, muestra el inusual brillo de millones de estrellas recién nacidas que se están formando a un ritmo feroz.

“Este proceso de formación de núcleo es un fenómeno exclusivo de los inicios del universo”, explica Erica Nelson de la Universidad de Yale, EE.UU., autora principal del trabajo, “no veremos galaxias formándose de esta manera nunca más. Hay algo en el Universo en ese momento que podría formar galaxias de esta manera que ahora no puede. Sospechamos que el Universo podría producir objetos más densos porque el Universo en su conjunto era más denso, poco después del Big Bang. Ahora es mucho menos denso, por lo que no puede hacerlo más.”

Aunque Sparky tiene sólo una fracción del tamaño de la Vía Láctea, esta galaxia bebé está repleta de jóvenes estrellas, por lo que contiene el doble de masa que toda nuestra galaxia. De esta forma, se cree que esta galaxia siguió creciendo durante los 11.000 millones de años que nos separan, convirtiéndose en una galaxia elíptica gigante. El equipo piensa que esta galaxia apenas visible puede ser representativa de una población mucho más grande de objetos similares que son demasiado débiles u oscuros por el polvo como para poder ser observados.

Mientras que el Hubble permitió calcular el tamaño de esta galaxia, las imágenes de infrarrojo lejano de los observatorios espaciales Spitzer de la NASA y el Herschel de la ESA permitieron mostrar la intensa formación de estrellas que experimento. Así, GOODS-N-774, parece formar 300 nuevas estrellas cada año, en comparación con las apenas 10 estrellas nuevas que surgen en la Vía Láctea cada año.

Aparentemente, esta pequeña galaxia contiene casi el doble de estrellas que toda la Vía Láctea en una región de tan solo 6.000 años luz de diámetro, un tamaño que contrasta con los 100.000 años luz de diámetro de la Vía Láctea.

El equipo cree que esta frenética formación de estrellas se debe a que el centro de la galaxia se formo en torno a un pozo gravitatorio compuesto principalmente por materia oscura. De esta forma, el gas se acumula en el núcleo galáctico, lo que desata la intensa formación estelar observada.

La gran cantidad de gas y polvo presente en esta región de formación estelar extrema podría explicar el porqué ha eludido a los diferentes estudios realizados hasta ahora. Los estallidos de formación estelar crean polvo, que se acumula en el núcleo de la formación y bloquea parte de la luz de las estrellas de GOODS-N-774.

“Esta galaxia parece haber estado formando estrellas furiosamente durante más de mil millones de años”, añadió Marijn Franx de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, uno de los autores del trabajo. Así, una vez finalizado este intenso periodo de formación estelar, la galaxia se expandiera y crecería hacia el exterior durante los siguientes 10.000 millones de años.

El trabajo ha sido publicado en la Nature.

espacioprofundo.es 30/08/14