Recientes estudios sobre un fósil de tiranosaurio, que datan de hace 90 millones de años, han permitido a los paleontólogos entender mejor cómo el Tyrannosaurus rex se convirtió en el mayor depredador del Cretácico. Los restos, de una especie que se ha denominado Timurlengia euotica, ponen luz sobre 20 millones de años en el registro fósil de estos dinosaurios, según recoge National Geographic.

Los primeros tiranosaurios aparecieron hace 170 millones de años, con una estatura similar a la de un ser humano. Cien millones de años después habían evolucionado hasta convertirse en un animal que llegó a alcanzar las siete toneladas de peso. El hallazgo de ahora pone de manifiesto que emergieron como gigantes en un plazo de 20 millones de años, en la última etapa de la era de los dinosaurios, y que antes que su estatura se desarrolló su cerebro, según recoge también New Scientist.

Los nuevos restos, que incluyen un fragmento de cráneo, fueron encontrados en Uzbekistán por el equipo de Alexander Averianov, del Instituto Zoológico de Rusia, con sede en San Petersburgo.

Las publicaciones especializadas apuntan que los estudios realizados han determinado que Timurlengia tenía capacidades como la de escuchar sonidos de baja frecuencia. "Solo después de que estos ancestrales tiranosaurios desarrollaran su cerebro y los potentes sentidos de los que estaban dotados, se pudo producir un incremento en su tamaño. Los tiranosaurios tuvieron que ser más inteligentes antes de poder ser más grandes", apunta Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo y uno de los expertos que ha estudiado los fósiles.

20minutos.es 15 marzo 2016

Nuevos estudios apuntan que el cerebro del Tyrannosaurus rex se desarrolló antes que su tamaño