espacioprofundo.es 20/01/13

Que la superficie de Marte fue una vez húmeda ya ha quedado claro gracias a las múltiples pruebas obtenidas por las diferentes misiones espaciales, pero la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) nos acaba de mostrar que el planeta rojo también pudo albergar un ambiente húmedo subterráneo, sumándose así a un panorama cada vez más complejo de la evolución temprana marciana.

Las capas de rocas planas que se encuentran en el fondo del cráter McLaughlin contienen minerales de carbonato y arcilla que se forman en presencia de agua. Este cráter carece de canales de flujo de entrada, sin embargo, muestra evidencias de que el agua ha orado canales en sus paredes, parecidos a los niveles que encontramos en los lagos terrestres.

En conjunto, estas nuevas observaciones sugieren estos carbonatos y arcillas se formaron en un lago alimentado por aguas subterráneas situado en el interior de la cuenca cerrada del cráter. Esta agua subterránea contribuiría a la aparición de nuevos ambientes húmedos y hábitats potenciales.

El profesor John Parnell, de 55 años, ha escrito una teoría junto al Dr. Joseph Michalski, un geólogo planetario del Museo de Historia Natural de Londres, que sugiere que han descubierto las mejores señales de la presencia de vida en el enorme cráter de McLaughlin en la superficie de Marte.

“En conjunto, las observaciones del cráter McLaughlin proporcionan las mejores pruebas de que el carbonato se formo dentro de un lago cerrado en vez de ser arrastrados hacia el cráter desde el exterior” señalo Michalski.

“Un número de estudios que utilizan datos CRISM (el Compact Reconnaissance Imaging Spectrometer for Mars instalado en el MRO) han mostrado rocas expulsadas del subsuelo por el impacto de meteoritos que fueron alteradas en la historia temprana de Marte, lo más probable por los fluidos hidrotermales”, comento Michalski “Estos fluidos atrapados en el subsuelo podría haber surgido periódicamente a la superficie procedentes de las cuencas profundas como el cráter McLaughlin, posiblemente, llevando pistas sobre la habitabilidad del subsuelo.”

El documento, publicado hoy en la revista Nature Geoscience, describe cómo se analizó este cráter formado por un meteorito que se estrelló contra la superficie de Marte, este impacto arrojó rocas a decenas de kilómetros de distancia.

Estas rocas parecen estar compuestas por arcillas y minerales que han sido alterados por agua, el elemento que consideramos esencial para la aparición de la vida y su supervivencia.

El profesor Parnell señalo que “Podríamos estar cerca de descubrir si existe, o existió, vida en Marte”.

“Sabemos, por estudios, que una parte importante de la vida en la Tierra también se encuentra en el subsuelo y en el estudio del cráter McLaughlin podemos ver condiciones similares bajo la superficie de Marte gracias a las observaciones de las rocas depositadas por el impacto de un meteorito”.

Debido a la intensa radiación a la que es sometida la superficie marciana, es casi imposible que exista vida en el exterior, pero esta vida podría estar protegida en el subsuelo “Y no hay ninguna razón por la qué las bacterias u otros microbios estén, o que algún día estuvieron, viviendo en las pequeñas grietas, muy por debajo de la superficie de Marte”.

“Una de las cosas que hemos discutido en nuestro trabajo es que estas bacterias puede vivir con hidrógeno, que es exactamente lo mismo que están haciendo los microbios que se encuentran bajo la superficie de la Tierra”.

“Desafortunadamente, no vamos a encontrar ninguna evidencia de la pasada presencia animales, la vida más compleja que podríamos obtener en el subsuelo serían hongos”.

También señaló que los hongos no se parecen, ni tan siquiera de lejos, a las plantas y los animales, aunque si piensa que la vida marciana podría ser compleja, aunque pequeña.

Profesor Parnell reconoce que, aunque la próxima misión a Marte llevará un taladro que permitiría descubrir las posibilidades de supervivencia de los organismos bajo la superficie de Marte, señala que su nuevo estudio sugiere que buscar en los bordes de los cráteres sería más fácil y más beneficioso. En realidad, están haciendo hincapié en que si, una futura misión de exploración a Marte desea encontrar vida, tendrá que ser capaz de alcanzar el subsuelo marciano, aunque para ello deberíamos ser capaces de perforar varios metros de la superficie marciana.

“Y aunque la perforación de dos metros en la superficie sería un logro tecnológico fantástico, realmente sólo seria arañar la superficie”.

De esta manera, la alternativa a realizar una perforación de este tipo seria aprovecharnos de los impactos provocados por los meteoritos y es por eso que tanto Parnell como Michalski están interesados en el cráter McLaughlin.

Estos impactos no solo permitirían acceder al subsuelo, sino también analizar las rocas que hayan sido lanzadas tras el golpe y que fueron formadas bajo condiciones de humedad.

Y mientras que los cráteres de Marte pueden revelar los secretos sobre las probabilidades del planeta para sostener la vida, el Profesor Parnell también reveló que los resultados podrían mostrarnos cómo comenzó la vida en la Tierra, ya que, sobre todo, la superficie marciana ha permanecido intacta, sin exponerse a la erosión o la deriva continental que han destruido las pruebas vitales del origen de la vida en nuestro planeta.

“Así que el estudio de los cráteres de meteoritos de Marte podría en realidad darnos una idea de cómo comenzó la vida en la Tierra”.

Parnell explicó que, a pesar de que todos vivimos en la superficie de la Tierra, la vida no tuvo porque originarse aquí, en realidad pudo surgir en el subsuelo.

“Fue sólo después de que la vida se hubo apoderado del subsuelo cuando, poco a poco, amplió sus fronteras acercándose a la superficie”.

“De hecho, hay tanta vida por debajo de la superficie de nuestro planeta que, en realidad, los extraños son los que viven por encima de ella.”