Llega marzo, llegan las fresas y llega la posibilidad de disfrutar de una salud excelente.


En batidos, en yogur, a palo seco o con azúcar. Cualquier forma de tomarlas nos vale para salir relamiéndonos del plato , pero ahora que sabemos que tienen tantos beneficios no vamos a parar de comer fresas hasta que se acaben. O nos las prohíban por adicción.

Ricas y potentes en vitaminas del grupo B y vitamina C, así que pueden ser nuestras aliadas para conseguir un sistema inmunológico de sobresaliente.

Lo mismo ocurre con el metabolismo, que se ve acelerado ya que la fresa es una fruta de fácil digestión y asimilación.

Contiene fenoles, los mismos que luchan contra los procesos inflamatorios del organismo y actúa de la misma forma que lo hace un ibuprofeno o la mítica aspirina. Pero más rico.

Al contener manganeso también entendemos las fresas como frutas antioxidantes que harán que el aspecto físico luzca mejor que antes de tomar alguna que otra en el postre.

Son saciantes porque calman la sensación de hambre, además de ser bajas en calorías y regular el tránsito intestinal por su contenido en fibra.

Y para la salud mental también son un acierto: retrasan la pérdida de memoria y agilizan la rapidez mental.

esquire.es / CRISTINA ROMERO | 9/3/2015


Muchas fresas, más salud