En un mensaje dirigido a Victoria Espinel, coordinadora de aplicaciones de propiedad intelectual de la Casa Blanca, la MPAA y la RIAA han presentado sus recomendaciones para acabar con la “piratería” en la red. Un objetivo claro, The Pirate Bay y las P2P, a través de la implicación directa del gobierno con nuevas leyes y aplicaciones más estrictas que cambiarían el mapa global de la red.


Y es que el gobierno de Estados Unidos mantiene cada cierto tiempo una evaluación y actualización de sus políticas de derechos de autor. Lo hace pidiendo a las sociedades y “actores” recomendaciones sobre futuras estrategias a seguir.

Bajo esta premisa Espinel instó el mes pasado a una ronda de presentaciones que dio lugar a que particulares, empresarios y grupos de derechos digitales y titulares opinaran. Obvio, la RIAA y la MPAA no dejaron pasar su oportunidad de presionar con una serie de recomendaciones tan exageradas como absurdas.

Según ambas sociedades, el público tiene hoy demasiados medios legales a su alcance. Se identifican a los cyberlockers y las P2P como las mayores amenazas. A los primeros se les califica en el escrito como:

Sitios de alojamiento de archivos que son realmente centros de operaciones para la distribución no autorizada. Un modelo de negocio elegido por los ladrones de derechos de autor. Sus operadores infringen con incentivos materiales a los usuarios.
A diferencia de los servicios legales de almacenamiento en la nube, estos sitios se centran, no en “guardar” los archivos, sino en una forma ilegítima de distribución de productos de entretenimiento producidos profesionalmente. Los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para cerrar Megaupload han tenido un impacto inmediato y positivo en el mercado. Sin embargo, la distribución significativa de contenido ilegal continúa a través de sitios web similares como Rapidgator, Turbobit, DepositFiles y PutLocker

Sobre las P2P sitúan como el mejor ejemplo a The Pirate Bay, tildando al sitio de “operación criminal” que sigue funcionando a pesar de que sus dueños han sido declarados culpables. En la carta podemos leer que:

[COLOR="red"]Mientras que sus operadores se encuentran en un proceso penal, The Pirate Bay (TPB) sigue siendo uno de los mejores sitios en el mundo para proporcionar acceso a los contenidos sin licencia. TPB y muchos otros operadores similares de las redes P2P siguen permitiendo a los usuarios a descargar ilegalmente copias completas de la película de una copia ilegal, de la televisión y de contenidos de música de forma gratuita, mientras se benefician de la publicidad, suscripciones o donaciones.[/COLOR]
Después de poner sobre la mesa lo que a su juicio son las mayores amenazas a su “negocio”. Ambas sociedades exponen las soluciones a seguir. Soluciones que pasarían porque el propio gobierno de Estados Unidos actúe directamente con una serie de normas, leyes y aplicaciones.

De llevarse a cabo las “recomendaciones” de la RIAA y la MPAA, nos encontraríamos con una red que poco o nada tendría que ver con la de hoy. Les dejo con algunas de las fórmulas a seguir para acabar con las P2P y los cyberlockers. Una internet dominada y en beneficio de la industria y sus sociedades:

Darle mayor poder a las industrias que juegan un papel clave en el problema de la “piratería”.

  • El gobierno debe “convencer” a empresas de publicidad y motores de búsqueda para que trabajen en conjunto con los titulares de derechos en la disminución del problema.
  • Los anunciantes deben prohibir anunciarse en webs que faciliten la infracción del copyright.
  • Los mismo para los motores de búsqueda.
  • El gobierno debe “alentar” a los registradores de dominios a cooperar con los titulares de derecho eliminando falsas entradas “whois” y aplicando directrices estrictas de identificación para nuevos dominios de nivel superior.
  • El gobierno debe crear un marco legal tras los fracasos de SOPA o PIPA, introducir una legislación que defienda los derechos de autor.
  • Penas más severas contra la infracción convirtiendo el delito en “muy grave”.
  • El gobierno debe trabajar con el resto de países para una lucha conjunta.