Primero fue Google y ahora Microsoft. El gigante informático ha defraudado al mercado con sus resultados tras anunciar que su beneficio neto se desplomó un 22% en el tercer trimestre, hasta los 4.470 millones de dólares, frente a los 5.740 millones obtenidos en el mismo trimestre de 2011. El beneficio por acción alcanzó los 53 centavos por acción.

Asimismo, la compañía estadounidense logró unos ingresos de 16.000 millones de dólares, frente a los 17.370 millones registrados en el tercer trimestre del año anterior.

Estas cifras han decepcionado a los analistas, que esperaban un beneficio por acción de 56 centavos y una facturación de 16.500 millones de dólares. Las acciones de Microsoft pierden más de un 3% en el after hours.

Microsoft matizó que los resultados incluyen el efecto negativo de una partida diferida de 1.360 millones de dólares en los ingresos, ya que forman parte de ventas por adelantado de nuevos productos, cuya salida al mercado aún no se ha completado.

La caída de beneficio se anuncia a poco de la esperada llegada al mercado de la tableta Surface, con la que Microsoft intenta poner un pie en este prometedor mercado, mientras las ventas de los tradicionales ordenadores portátiles siguen cayendo.

Una nueva era


Microsoft también espera una mejora de resultados con la introducción del nuevo sistema operativo de Windows 8, para el que prepara una fuerte campaña de promoción.

El consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer, dijo hoy en un comunicado que "el lanzamiento del Windows 8 es el comienzo de una nueva era para Microsoft", un estreno que se espera para el 26 de octubre. "Las inversiones que hemos hecho durante varios años convergen ahora para crear el futuro de servicios y dispositivos excepcionales", opinó Ballmer.

El beneficio del tercer trimestre del calendario corriente contrasta con la pérdida neta de abril-junio, la primera desde que comenzó a cotizar en Bolsa en 1986, pese a lo cual cerró su ejercicio fiscal con un beneficio neto de 16.978 millones de dólares, un 26% anual menos.

La empresa de Seattle se enfrenta al aumento de la competencia con Apple o Google, que luchan por copar el sector de la tecnología de consumo desde el nicho de software y aplicaciones hasta el de dispositivos portátiles.