El director de cine austriaco Michael Haneke ha sido galardonado este jueves en Oviedo con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013 tras imponerse en la última ronda de votaciones al coreógrafo cubano Carlos Acosta.

Los miembros del jurado han destacado la maestría del oscarizado director para iluminar y diseccionar los aspectos sombríos de la existencia. ATLAS
zoom Michael Haneke, en el Festival de Cannes.

El director de 71 años, uno de los más reconocidos del actual panorama europeo, recibió el pasado mes de marzo un Oscar a la Mejor Película Extranjera por el filme 'Amor', filme con el que no solo ha tenido un reconocimiento mayoritario sino que también fue candidato a mejor director, mejor guión original y mejor actriz para Emmanuelle Riva, en el papel de la anciana protagonista. El filme asimismo consiguió la Palma de Oro en Festival de Cannes, así como el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa.

En esta cinta,decimotercer largometraje de su trayectoria como cineasta, Riva y Trintignant encarnan a dos profesores de música clásica ya jubilados que disfrutan de sus pasiones comunes y de una plácida y rutinaria vejez. Anne sufrirá un grave percance médico que les pone a prueba, tanto a ellos como a su sólida relación.

La crítica describió esta película como una pieza cruda, incómoda, dura y dramática en la que Haneke encara de nuevo uno de los temas más difíciles de la humanidad: el irremediable paso del tiempo. No faltan la ternura y la melancolía, pero las herramientas narrativas del austriaco siempre colocan al espectador en un lugar incómodo, donde evitar la realidad de las cosas es imposible.

Así ha sido a lo largo de su filmografía, en la que con un uso sutil de las imágenes logra una violencia visual capaz de agitar mentes y dejar sellada la cara más angustiosa, sombría y descorazonadora de la humanidad. Entre esos filmes destacan 'Funny games', 'La pianista', 'La cinta blanca' y 'Caché'.

Este año, el cineasta austriaco también ha sido galardonado en España con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid por su contribución a la renovación de las artes y la cultura contemporáneas y por mostrar la dimensión más siniestra de la condición humana y adentrarse con maestría en ello.


Durante la entrega de este reconocimiento, el director manifestó: "No realizo películas para hacer sufrir a los espectadores. Si alguien lo pasa mal tendrá sus razones". El único y "específico" deseo de Haneke como cineasta es que las personas se emocionen.

También este año presentó en el Teatro Real de Madrid la ópera de Mozart 'Così fan tutte'. La ópera es otra de las pasiones de este cineasta, creador infatigable en busca siempre de nuevos retos. Según indicó el pasado febrero probablemente esta será la última ópera que dirija. El director señaló que dedicó mucho tiempo a la postproducción del filme 'Amor', algo que le ha hecho recapacitar sobre sus futuros proyectos. "Quiero dedicarme a mi próximo guion y a mi propia profesión", dijo.

El recorrido que realiza Haneke (Munich, 1942) desde que surge una idea hasta que se transforma en película tiene que ver con una sensación. "Muchas veces parte de cosas que me molestan y me inquieran. Pienso sobre esto y a partir de ahí proyecto", explicó.

El director de 'Amor' siente que le debe "todo" al cine, porque aprendió mucho a partir de todo lo que vio. "Soy fruto de lo que he visto y mi lenguaje es una reacción al mainstrem", ha dicho. En este sentido, añade que solo hace cosas que le aportan placer: "Si un tema me entusiasma no necesito más motivación".