Uno de los eventos astronómicos más importantes que disfrutará nuestra sociedad moderna será sin lugar a dudas la visita que realizará el cometa Siding Spring el próximo día 19 de octubre de 2014 al planeta rojo, situándose a tan solo 132.000 kilómetros de la superficie marciana, apenas un tercio de la distancia que separa la Tierra de la Luna.


Representación artística de la llegada del cometa C/ 2013 A1 Siding Spring a las cercanías de Marte. En la esquina superior derecha puede observarse la sonda MAVEN (no a escala) esperando la visita. NASA/ montaje EspacioProfundo.es

Y aunque en el momento de su descubrimiento se llego a pensar que el cometa podría llegar a impactar con Marte, poco a poco y tras múltiples observaciones de seguimiento se logro constatar que en realidad pasaría rozando, cosmológicamente hablando, por lo que nuestro vecino planetario esquivara un golpe que podría haber llegado alterar todo el entorno marciano, una autentica pena ya que habríamos tenido un asiendo de primera fila para observar el proceso de formación planetaria en todo su esplendor.

Sin embargo, y aunque el núcleo del cometa no impacte contra Marte sí que podríamos llegar a ver los resultados de un tipo de colisiones muy diferente.

“Esperamos presenciar dos atmósferas chocar”, explica David Brain, del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial (LASP) de la Universidad de Colorado “Esto es un evento que tiene lugar una vez en toda la vida!”

La gran mayoría de cuerpos planetarios poseen una atmosfera en la que encontramos diferentes elementos, y cada una de ellas tiene su propia densidad, sin embargo lo que tendemos a olvidar es que los cometas también poseen su propia atmosfera, es la llamada “coma”, y está formada por los gases y el polvo que son liberados al espacio cuando el Sol calienta la superficie del cometa, una atmosfera que puede llegar a extenderse cientos de miles de kilómetros.

De esta forma, y como señala Brain, es posible que la atmosfera del cometa interactué con la tenue atmosfera marciana, provocando cambios en su composición que podrían llegar a ser detectados por nuestros exploradores robóticos e incluso podrían llegar a verse notables auroras marcianas.

Pero como si se tratase de una casualidad cósmica, el momento de este encuentro cercano no podría haber elegido una mejor fecha. El año pasado la NASA envió a la sonda Maven para estudiar la atmosfera superior marciana y como el planeta rojo ha perdido su atmosfera a lo largo de su historia, y esta sonda llegara a su destino apenas un mes antes que la llegada del cometa.

En el pasado, hace miles de millones de años, Marte poseía una densa atmosfera que permitía la presencia de agua líquida en la que es ahora una superficie polvorienta. Sin embargo, la densidad de la atmosfera marciana es la que encontraríamos en la Tierra a una altitud de unos 30.000 metros, una atmosfera rica en CO2 que cubre una superficie mucho más fría y seca que cualquier desierto terrestre esterilizada por la radiación solar y cósmica. Y es precisamente ese viento solar uno de los posibles responsables de la erosión de la atmosfera marciana.

“El objetivo de la misión MAVEN es comprender cómo los estímulos externos afectan a la atmósfera de Marte,” comenta Bruce Jakosky de LASP, investigador principal de la misión Maven. “Por supuesto, cuando se planificó la misión, estábamos pensando en el Sol y el viento solar. Pero el cometa Siding Spring representa una oportunidad de observar un experimento natural, en el que se aplica una perturbación y podemos ver la respuesta.”

Pero Brain, miembro del equipo científico de MAVEN, cree que el cometa también podría provocar la aparición de auroras marcianas. A diferencia de la Tierra, que tiene un campo magnético global que protege a nuestro planeta, Marte tiene un mosaico de “paraguas magnéticos” que brotan de la superficie en cientos de lugares de todo el planeta. Si se llegasen a producir estas auroras marcianas, aparecerían en las copas de estos paraguas magnéticos.

“Eso es algo que vamos a estar buscando con tanto con la MAVEN como con el Telescopio Espacial Hubble”, señala “Cualquier aurora que veamos no sólo será ordenada, sino que también muy útil como herramienta de diagnóstico para ver la forma en que el cometa y la atmósfera marciana han interactuado.”

Pero la atmósfera del cometa no sólo contiene gas, sino que también encontramos grandes cantidades de polvo y desechos lanzados desde el núcleo a una velocidad de al menos 56 kilómetros por segundo, con respecto a Marte. Y a esa velocidad, incluso las partículas de menor tamaño podrían llegar a provocar daños importantes a los diferentes orbitadores marcianos, es por ello que la NASA ya está comenzando a planificar como situar estos exploradores orbitales a salvo, en la “cara” marciana más alejada del cometa.

Y aunque, como indica Jakosky, todavía no está claro si una cantidad significativa de polvo y gas alcanzara la atmosfera marciana, si esto sucede los efectos serán claramente visibles en la atmósfera superior.

Si este polvo fuese atraído por la gravedad marciana, se desintegraría en la atmosfera como una lluvia de estrellas, esta incineración provocaría un aumento de las temperaturas, lo que a su vez podría alterar temporalmente la química de las capas superiores de esta atmosfera. Y sin embargo, la mezcla de los gases cometarios y marcianas podría tener efectos aún más impredecibles. Y aunque la MAVEN, que acabara de llegar a su órbita de trabajo, todavía estará en una “fase de puesta en marcha”, nadie niega la posibilidad de utilizar todos sus instrumentos para tratar de detectar los sutiles cambios resultantes de este encuentro histórico.

Pase lo que pase, MAVEN tendrá un asiento de primera fila.

espacioprofundo.es 12/08/14