Abc.es 23/09/13

Una vacuna universal para la gripe. Eso es en lo que los investigadores llevan trabajando años pero que ahora, gracias a los resultados de una investigación que se publica en Nature Medicine, podría ser más sencillo. Un equipo de expertos del Imperial College de Londres (EE.UU.) ha identificado una correlación inmunológica entre todos los virus de la gripe que podría permitir diseñar una vacuna universal para la gripe.

La explicación es muy sencilla. Los virus de la gripe estacional cambian de proteínas cada año, lo que hace que las vacunas que se diseñan actualmente solamente sean eficaces para el virus del año en curso, y no para el próximo virus. Sin embargo, todos los virus comparten algo: el material que compone su núcleo. Y por eso, según este estudio, una vacuna dirigida al núcleo del virus podría ser un buen punto de partida para la vacuna universal.

Los científicos han llevado a cabo su trabajo con el virus que causó la pandemia de 2009; su objetivo era estudiar por qué algunas personas parecen resistirse a la enfermedad. Así, el equipo reclutó rápidamente 342 voluntarios que donaron muestras de sangre y que reportaron cualquier síntoma que experimentaron durante las próximas dos temporadas de gripe. Y descubrieron algo muy interesante: aquellos que estaban protegidos ante la enfermedad -con síntomas más leves- tenían más células T CD8 -un tipo de célula inmune que elimina los virus- en la sangre al comienzo de la pandemia.

«Santo Grial»

Y por eso creen que una vacuna que se dirija a estimular la producción en el organismo de estas células podría ser eficaz en la prevención de virus de la gripe, pero no únicamente de un virus, sino de cualquiera de las cepas de virus, humana, aviar o porcina. «Cada año aparecen nuevas cepas de la gripe, por lo que el «Santo Grial» es crear una vacuna universal que sea eficaz contra todas las cepas de la gripe», señala Ajit Lalvani, coordinador del trabajo.

Desde hace tiempo se sospecha que las células T pueden proteger de los síntomas de la gripe pero hasta ahora esta idea no había sido probada en un entorno natural en humanos durante una epidemia. «El sistema inmune produce estas células en respuesta a la gripe estacional. A diferencia de los anticuerpos, éstas se dirigen al núcleo del virus, que no cambia estacionalmente, ni siquiera en el caso de las nuevas cepas pandémicas», explica Lalvani quien reconoce que la epidemia de gripe de 2009 proporcionó un entorno natural único para probar si las células T pueden reconocer y son capaces de protegernos contra las nuevas cepas.

«Ya sabemos cómo estimular el sistema inmune para promover las células T CD8 mediante la vacunación. Ahora que sabemos que dichas células T pueden protegernos, podemos diseñar una vacuna que evite los síntomas más graves de la gripe y la capacidad de infectar a otras personas. Esto podría frenar la gripe estacional cada año y proteger a las personas contra futuras pandemias», añade.