El sueño es un mundo por sí mismo, pero de forma paradójica está estrechamente ligada a la vigilia. En suelos revivimos los hechos de la jornada, los recuerdos más recientes de nuestra vida, superponiéndolos a otros más antiguos y dolorosos, a heridas, miedos y complejos que tienen un peso en la esfera personal.

El sueño es juego, locura, vida, liberación, gimnasia para la mente, mensaje o simplemente toma de conciencia, como si se tratará de ensayo general de la gran comedia que es la vida, el lugar donde finalmente se desvelan todos los secretos, los miedos y el potencial del ser.

Las noches más propicios para soñar, son aquellos en que la luna juega un papel destacado, donde se reciben sueños significativos, ricos en contenidos simbólicos, mensajes y consejos.

El símbolo reunifica nuestras partes escondidas, coordina lo que está desunido, junta lo que está separado, restituyendo una estructura y una unidad, ayudándonos a recuperar el orden, a vivir y a seguir soñando.

Para penetrar a fondo en nuestros sueños necesitaremos un cuaderno donde anotar los más significativos, desarmarlos y descodificarlos. Está constituido por partes esenciales y accesorios. El objetivo de desmontar el sueño es separar lo esencial de lo accesorio.

En el sueño habla el lenguaje secreto del símbolo, y los símbolos son esencialmente energía, sus raíces abundan en los mitos, fábulas, ritos, tradicionales y en las creencias.

COMO SE INTERPRETA UN SUEÑO

Hay que determinar si se trata de un sueño con un contenido onírico banal o que encierra un mensaje, que nos lo darían nuestras impresiones al despertar y el motivo tono que lo acompaña. Anotaremos rápidamente los puntos clave, por escrito o en una grabadora, antes de que la conciencia, al despertar, tenga tiempo de borrarlos y modificarlos.

Analizar las partes del sueño, con el propósito de ver si se trata de un mensaje especulador o utiliza un lenguaje simbólico, en el que un elemento toma el significado de otro.

Buscar lo que más nos ha conmovido de todo el material onírico.

Seguir las pistas que nos han indicado los elementos clave del sueño, asociándolos con cualquier palabra, recuerdo, imagen o persona que nos venga a la mente.

Prestar atención al color que predomina en el sueño, a la posible aparición de números, letras, formas geométricas o a los escritos aislados que repentinamente pueden invadir el campo del sueño. Hay que tener en cuenta el tamaño de los objetos y personas, sobre todo, en caso de que aparezcan deformados o diferentes con respecto a la realidad.

Para complicar las cosas, el subconsciente se divierte con sus propias artimañas, ocultando los puntos más sensibles de la construcción onírica en detalles insignificantes o dando un giro completo al sentido.

No hay que dar al sueño, mayor importancia que la que tiene, sin agobios, todavía queda tiempo para tomarse las cosas con calma.
Cuando nos despertemos con un mal sabor de boca por culpa de un sueño, hay que dar paso atrás para recordar el tema del sueño, retomarlo e inventar un final feliz.

Al despertar, manejando bien el material onírico, podremos encontrarnos con la solución del problema, a la que el pensamiento racional no nos habría podido solucionar.

Dar rienda suelta a la fantasía a lo largo del día ayuda a enfocar con más detalle los sueños nocturnos. No hay que olvidar que dormir bien equilibra el cuerpo y la mente, soñar bien y mucho proporciona buen humor, juventud y longevidad.

TEMAS ONÍRICOS COMUNES

SUEÑOS DE AFECTIVIDAD, se pueden entender como una galería de retratos: personajes amados y temidos, anhelados o repudiados, pero indudablemente esenciales para nuestra vida.

Son los puntos de referencia fijos de nuestro mundo afectivo nos estimulan y nos protegen, nos aman y nos educan.

Por esta razón, a pesar de la diversidad de formas y colores, todas estas figuras tienen algo en común, un rasgo de grandiosidad, emotiva y no física, y de exclusividad.

Dan una impresión de afabilidad y amor.

SUEÑOS DE MIEDO, llamados pesadillas, son los más conocidos y peor soportados. Se trata de emociones fuertes, angustias tan profundas que acaban por despertarnos, interrumpiendo el sueño en la mitad.

Nos apremian para que prestemos atención a lo que nos inquieta. Nos alertan de posibles problemas y nos ayudan a afrontar asuntos que evitamos cuando estamos despiertos. Pueden aparecer como resultado del estrés postraumático por asimilar sucesos desastrosos.

SUEÑOS DE DESEO, los sueños de deseo conducen siempre a una carencia. El objeto, la situación o la sensación anhelados suelen ser agradables y compensatorios. Sabores dulces, perfumes intensos, placeres para los sentidos y en general algo bello, precioso y distintivo, porque no es accesible a todos. Colores vivaces, brillantes, matices alegres, transparencias aéreas y también líneas delicadas, curvas abiertas, formas agraciadas, redondeadas y llenas, evocadoras del seno materno. La impresión de conjunto que se obtiene es una atmósfera feliz y una exigencia imperiosa de satisfacción inmediata.

SUEÑOS DE SENSACIÓN, están inducidos por acontecimientos y emociones vividos durante el día. Las sensaciones oníricas se entroncan con temores, deseos, recuerdos, pueden anunciar sucesos o estar desencadenadas por las sensaciones vividas por otras personas, con quienes estamos en contacto telepático. Esta relación de consecuencia, ese vínculo sutil, se refleja en las imágenes plásticas, casi tangibles y de coloración agradable y luminosa.

SUEÑOS DE RECUERDO, están referidos íntegramente al recuerdo. En este caso el escenario del sueño y su ambientación son los protagonistas, un conjunto de emociones de impresiones sensoriales de recuerdos ligados a acontecimientos, situaciones o personas, pero insertados con un contexto natural. Los colores son los de la naturaleza, así como también las consistencias.

SUEÑOS LÚCIDOS, en los suelos inspiradores descubres nuevas maneras de vivir, ideas frescas que pueden producir cambios radicales en tu vida. Muchos de estos sueños inspiradores con frecuencia son también lúcidos.

Sabemos que estamos soñando mientras soñamos; no tenemos que despertar y recordar. Una característica significativa es que puedes cambiar el contenido del sueño en el momento. Todo es posible. Puedes experimentar con nuevos amantes o probar deportes excitantes que nunca habrías practicado en la vigilia y, al hacerlo, saber que en cualquier momento puedes cambiar lo que no te guste.

Los sueños lúcidos demuestras la amplitud de nuestra creatividad. En estos sueños podemos volar, aventurarnos por el espacio, resolver problemas, curarnos a nosotros mismos y a los demás, y crear el mundo en el que queremos vivir. También disolver los límites y entrar en estados superiores de conciencia.

ARQUETIPOS, se trata de imágenes procedentes de la parte más profunda del inconsciente que toman la apariencia de símbolos que se repiten en todas las culturas de la historia.

Persona, es la máscara que nos ponemos para desarrollar distintos papeles en diferentes situaciones sociales. Cuando soñamos, es posible que nos sintamos heridos. Debemos tener cuidado de no confundir nuestro papel con la persona que está debajo de la máscara.

La Sombra, es el aspecto de nuestra naturaleza que preferimos mantener oculto. Es el lado agresivo y malevolente que causa dolor y discordia. La sombra a menudo aparece en los sueños como una figura oscura y amenazante, o puede ser un intruso sin rostro so el durmiente aún no ha reconocido el lado más oscuro de su naturaleza.

Animus/Anima, para las mujeres, significa afrontar la energía masculina, llamada animus; y para los hombres, la energía femenina, el anima. Cada uno de nosotros posee ambas dimensiones, masculina y femenina, y uno de los retos de nuestra vida consiste en aceptar ambos aspectos para poder convertirnos en individuos equilibrados.

SUEÑOS CURATIVOS, los sueños pueden comunicar dificultades físicas y psicológicas de las que el soñante es inconsciente cuando está despierto sabe que los sueños pueden favorecer el proceso de curación.

SUEÑOS PSÍQUICOS, el sueño transmite una percepción sobrenatural que es universal entre los pueblos primitivos.

SUEÑOS RECURRENTES, son habituales y revelan patrones de nuestra vida. Están relacionados con el inconsciente personal y pueden ayudarnos a tomar conciencia de lo que nos obstaculiza o lo que nos motiva.

SUEÑOS NUMINOSOS, algunos sueños son tan vívidos y poderosos que casi te dejan sin respiración. Despiertas con una sensación de asombro y admiración, consciente de que ha ocurrido algo importante. Éstos son los sueños que nunca se olvidan.

Algunas claves para reconocer tus propios sueños numinosos pueden ser: que te aportan una mayor conciencia, y lo hacen de una manera inolvidable; son distintos de los sueños habituales; te animan a observar tu vida desde una nueva perspectiva; te dan seguridad en momentos de gran tensión o crisis; te dan confianza para seguir adelante cuando titubeas; te estimulan a realizar u mayor esfuerzo; te permiten reconciliarte con la muerte y la perdida; aportan una mayor conciencia espiritual y te inspiran a buscar el significado de la vida; y te ayudan a reconocer tu enorme potencial.

SUEÑOS PREMONITORIOS, el sueño es juego, locura, vida, liberación, gimnasia para la mente, mensaje o simplemente toma la conciencia, como si se tratará del ensayo general de la gran comedia que es la vida, el lugar donde finalmente se desvelan todos los secretos, los miedos y el potencial del ser.

Uno de ellos son los sueños premonitorios, donde lo soñado nos da la alerta de lo que puede ocurrir en un periodo de tiempo, más bien temprano. Ellos nos previenen y nos avisan le peligro que nosotros podemos tener o de familiares y amigos cercanos

No todas las noches soñamos, sino sólo aquella en que la luna juega un papel destacado, son buenas para soñar y recibir sueños significativos, ricos en contenidos simbólicos, mensajes y consejos.

En estos sueños anteriores, aunque siempre hay un elemento predominante que nos dará la clave para poder saber lo que significa.