El otoño 2016 ya está aquí en el hemisferio norte.

Aún llevamos sandalias y ropa veraniega e incluso puede que haya quién siga dándose chapuzones en la playa y la piscina, pero el planeta no perdona al calendario, por lo que hoy nos envía el otoño, independientemente del clima.

Atrás queda el verano; con la playa, el calor y los mosquitos, y deja paso a la estación más bohemia del año, con las hojas secas formando alfombras por parques y jardines, las primeras lluvias (o no), y la época de salir a la calle abrigados y comer castañas y otros frutos otoñales. En España el inicio del equinoccio tendrá lugar a las 16:21, hora peninsular, aunque puede que aún en algunos lugares tardemos un poco en sentir sus efectos. Hasta entonces, podéis ir leyendo las curiosidades que os contamos en este artículo, para que vayáis entrando en calor (o en frío).

¿Qué es el otoño?


Si le preguntamos a un niño pequeño nos dirá que el otoño es la época en la que empieza a hacer frío y las hojas se secan y se caen de los árboles.

Con esa respuesta no están para nada equivocados, pero en realidad, si somos estrictos, el otoño es mucho más que eso.

Como sabéis, junto al de primavera, es uno de los dos equinoccios que tienen lugar en el año y se sitúa concretamente entre el verano y el invierno, ambos iniciados con solsticios. ¿Pero qué se supone que son los equinoccios y los solsticios?

Ambos conceptos hacen referencia a la posición en la que se sitúa el Sol con respecto a la Tierra, que se encuentra girando en torno a él.

Si está situado sobre el plano del Ecuador, estaremos ante un equinoccio, que se manifiesta con jornadas en las que el día y la noche tienen aproximadamente la misma duración (sobre todo en lugares cercanos al Ecuador) , mientras que si se encuentra lo más alejado posible de éste, se tratará de un solsticio y existirá un gran desequilibrio entre día y noche.

En el caso del otoño, se trata de un equinoccio, producido en el momento justo en que el sol cruza el Ecuador de norte a sur, comenzando un periodo en el que cada vez hará más frío en el hemisferio norte y más calor en el sur, en el que en realidad la estación que ha comenzado es la primavera.

En el hemisferio norte empieza siempre a finales de septiembre, y se extiende hasta diciembre, cuando tendrá lugar el solsticio de invierno.

¿Por qué en otoño las hojas cambian de color y se caen?

Toda imagen otoñal que se precie está protagonizada por árboles con hojas de color marrón rojizo, que poco a poco se han ido cayendo, formando una tupida alfombra a los pies de sus troncos, ¿pero os habéis preguntado a qué se debe?

Las hojas de los árboles contienen tres tipos de pigmentos, llamados antocianinas, carotenos y clorofila. Como sabéis, esta última es la encargada de absorber la luz del Sol necesaria para la realización de la fotosíntesis y, a su vez, también es la responsable del color verde de las hojas. Se encuentra en una proporción mucho mayor que la de los otros dos colorantes, por lo que en condiciones normales predominan los tonos verdosos sobre los marrones-anaranjados de antocinaninas y carotenos.

Sin embargo, cuando disminuyen las horas de Sol, la planta ya no necesita recurrir tanto a la clorofila, que deja de sintetizarse, haciendo más visibles los colores típicos del otoño, pues en realidad siempre habían estado allí, pero no podían manifestarse como es debido.

En cuanto a la caída de las hojas, no es más que un ahorro de energía llevado a cabo por el árbol cuando los suelos se hielan y hacen más complicado captar los nutrientes necesarios para mantener a toda la planta.

¿Cómo nos afecta el otoño a los seres humanos?

Cada cual tiene sus preferencias en lo que a estaciones del año se refiere, por lo que no se puede generalizar, pero lo cierto es que a la mayoría de la gente les deprimen tanto el otoño como el invierno.

En el caso del otoño existen dos motivos principales por los que se puede explicar esta apatía.

Por un lado, esta estación del año se suele asociar al fin del verano y la vuelta a la rutina después de las vacaciones, por lo que a menudo puede afectar al estado psicológico, llegando incluso a causar depresiones.

Por otro lado, en esta época también tiene lugar la astenia, un síndrome que suele ser más frecuente en primavera, pero del que también se manifiestan muchos casos durante el otoño. Esto se debe a que se produce una disminución de las horas de sol que puede afectar a nuestros ritmos circadianos a través de un cambio en la producción de melatonina; que, como hemos visto en otras ocasiones, es la hormona encargada de regular los ciclos de sueño-vigilia.

Como resultado, podemos sentir cansancio, mal humor y apatía; todos ellos síntomas que acabarán desapareciendo una vez que el organismo se adapte a los nuevos cambios.

De todos modos, en el momento en que se empiezan a producir estos síntomas tienen lugar los famosos cambios de hora; que, entre otras funciones, pueden ayudarnos a percibir menos este desequilibrio.

Pero ésta no es la única forma en que nos vemos afectados por el otoño, ya que en esta época también percibimos otros síntomas, como una caída descontrolada del pelo, que a veces nos hace preocuparnos por si se asocia a los inicios de un caso de alopecia. Sin embargo, no tiene absolutamente nada que ver, pues no es más que un proceso natural, conocido como telogen, durante la cual gran parte de los pelos se separan del cuero cabelludo para volver a crecer después con más fuerza.

Por lo demás, ésta es una época preciosa, que nos regala paisajes con mucho encanto. Al menos de momento, pues si el cambio climático gana la partida, quizás en un futuro los dorados tonos del otoño pasen a formar parte sólo de los libros de historia. Y lo peor es que ésa sería la menor de nuestras preocupaciones.

Imagen equinoccio: Astromallorca

omicrono.com / Azucena Martin 22/09/16

Datos interesantes y curiosidades sobre el otoño