Después de haber casi triplicado su vida útil prevista, el satélite GOCE ha completado su misión y pronto volver a entrar en nuestra atmósfera.

Se le llamó «el Ferrari del espacio», por su diseño «elegante y aerodinámico», tal y como afirma la Agencia Espacial Europea —ESA, en sus siglas en inglés—, y en sus años viajando por el espacio ha trazado las variaciones en la gravedad de la Tierra con gran detalle. Pero ahora su viaje ha acabado.

A mediados de octubre, la misión llegó a su fin natural cuando se le acabó el combustible y el satélite comenzó su descenso hacia la Tierra desde una altura de unos 224 kilómetros. En las próximas horas, los 250 kilogramos de restos que no se desintegrarán al contacto con la atmósfera arribarán a la tierra, aunque se prevé que caigan sobre el océano o zonas no habitadas.

Los científicos han explotado aún más los datos que GOCE les ha brindado para crear el primer mapa global de alta resolución de la frontera entre la corteza y el manto de la Tierra —llamado Moho— y detectar ondas sonoras desde el terremoto que afectó a Japón el 11 de marzo de 2011, entre otros resultados.


Abc.es 10/11/13