Los pandas rojos no son personajes de cuentos de hadas y mucho menos de la misma familia que los mapaches, aunque se le parecen mucho. Son parientes lejanos del conocido oso panda.

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Son del tamaño de un gato doméstico. Su cola es grande, alcanza casi los 50 centímetros, y presenta unos anillos muy particulares. Este apéndice le sirve para mantener el equilibrio en los árboles y para “arroparse” durante el invierno. Su pelaje es muy espeso, lo cual es favorable para los climas de las altas montañas que son su hábitat pues lo protege del frío.

Este simpático animalito es originario del Himalaya Oriental. Es herbívoro, suele vivir en los árboles y se alimenta de bambú. Está en peligro de extinción debido a varios factores, como la pérdida de su hábitat natural, la caza furtiva y el comercio ilegal (sí, hay gente que los quiere como mascotas aunque no lo creas).

Actualmente, de acuerdo a la organización internacional WWF (World Wild Life), las temperaturas medias de los lugares donde habita el panda rojo están aumentando debido al calentamiento global. Esto los obliga a emigrar a zonas cada vez más altas en busca de alimento.

Lo peor es que esas zonas no se encuentran dentro de las áreas protegidas, por lo que los cazadores tienen vía libre para actuar y amenazar la población de pandas rojos.

Se sabe que existen poco más de 2.500 individuos en la zona del Himalaya, y el número disminuye cada vez más. Por fortuna, puedes adoptar un panda rojo, colaborar para que estos simpáticos animales aumenten su población .

Aumentar la población de pandas rojos es un desafío y una necesidad. Y una forma de contribuir es hacer lo posible por evitar el calentamiento global poniendo, cada uno de nosotros, nuestro granito de arena.

vix.com / Marcerla Antonacci, febrero 2109

Los pandas rojos existen, aunque dudes de sus lazos familiares (y con razón)