Junto con el pan, el café y el chocolate, la leche es uno de los alimentos que más se han puesto en entredicho en cuanto a su capacidad de hacer bien o mal al organismo. Hoy resolvemos las dudas.

Da igual el tipo de leche que tomemos porque todas saben igual. Esto es falso. La leche entera es más intensa en sabor y consistente en textura, mientras que la leche semidesnatada o desnatada es más suave y líquida, saciando la sed antes.

Que sólo un vaso de leche al día es suficiente para beneficiarnos de los minerales y nutrientes de los lácteos también es falso. Como mínimo dos vasos de leche o uno de leche y otro lácteo para ese alcance de nutrientes diarios.

Si queremos bajar peso hay que dejar de beber leche. Rotundamente falso. Todo lo contrario, los lácteos son ricos en proteínas, las mismas que ayudan a controlar el peso y a saciar.

Es cierto que la leche es beneficiosa para los huesos por el calcio que aportan, pero lo es aún más con los músculos: mantiene los niveles de energía en el cuerpo y aumenta la masa muscular.

Todas las leches sin lactosa son iguales. Kaiku Sin Lactosa nos dice que es mentira. La mayoría son bajas en lactosa pero Kaiku cuenta con un porcentaje nulo: 0’01mg por 100ml.

Y también es acertado decir que la leche desnatada ayuda a controlar la hipertensión ya que alberga calcio, magnesio, potasio y vitamina D.


Los falsos mitos de la leche - - Esquire