L’Ile du Sable (isla de la Arena) es un pequeño islote de 0,8 km cuadrados en el océano Índico, a más de 300 kilómetros de Madagascar, la tierra firme más cercana. Fue la protagonista de una historia miserable. En palabras de Max Guérout, un arqueólogo marino y exoficial naval francés, quien dirigió en 2007 una investigación en la isla patrocinada por la UNESCO

Es una historia muy humana, una historia de ingenio y de instinto de supervivencia de las personas que fueron abandonadas porque fueron consideradas por algunos como menos que humanos.


Tromelin en la actualidad

En 1761, el buque francés Utine encalló en los arrecifes de coral que rodeaban el islote y el fuerte oleaje lo destrozó. A bordo del Utine iban 150 esclavos y una tripulación de algo más de 20 oficiales y marineros. En el naufragio perdieron la vida dos marineros y unos 90 esclavos que quedaron atrapados en la bodega. Los supervivientes consiguieron recuperar algunos toneles de agua y comida, además de varios útiles del barco que les permitieron encender un fuego, construir algún refugio y cavar un pozo. A pesar de todo, las diferencias se seguían manteniendo y los esclavos apenas tenían agua y comida.

Después de seis meses, construyeron una balsa de troncos con una pequeña vela que les permitió abandonar la isla… pero sólo a los blancos. Dejaron algunas provisiones para los esclavos y partieron con la promesa de regresar con ayuda. Cuando llegaron a Mauricio, solicitaron al gobernador de la isla la ayuda prometida pero éste decidió que no merecía la pena correr el riesgo de perder otro barco por unos cuantos esclavos. Unos 60 esclavos fueron olvidados durante 15 años. En 1776, un barco de guerra francés al mando del capitán Tromelin llegó a la isla donde encontró a siete mujeres, que habían sobrevivido durante 15 años, y un bebé de ocho meses. Tromelin los llevó a Mauricio donde les concedieron la libertad. Desde aquel momento, y en reconocimiento a la humanidad del capitán, aquel islote lleva el nombre de Tromelin.

La investigación arqueológica de 2007 descubrió que, durante los 15 años de aislamiento en la isla, los esclavos habían logrado sobrevivir manteniendo el fuego que habían encendido al llegar -talando la casi totalidad de los árboles y arbustos; de hecho, hoy es una isla casi desértica- y alimentándose de tortugas, aves y peces. También encontraron restos de paredes de viviendas construidas a partir de bloques de coral y arena compactada, así como restos de un horno comunal y útiles de cobre. Respecto del agua, consiguieron sobrevivir con la que pudieron obtener de la lluvia y la que proporcionaba el pozo excavado por los marineros.

historiasdelahistoria.com / Javier Sanz 07 enero 2016

Los esclavos que sobrevivieron 15 años abandonados en un islote casi desértico