Abc.es 31/05/13

Investigadores de la Open University y la Universidad de Manchester han encontrado pruebas concluyentes de que los antiguos egipcios usaban fragmentos de meteoritos para hacerse abalorios. La evidencia proviene de collares de cuentas de hierro que fueron excavados en 1911 en el cementerio Gerzeh, un lugar de enterramiento de aproximadamente 70 kilómetros al sur de El Cairo.

El abalorio analizado data de entre el 3350 y el 3600 antes de Cristo, miles de años antes de la Edad de Hierro de Egipto. Originalmente, se suponía que podía ser de un meteorito debido a su composición rica en hierro y níquel. Sin embargo, esta hipótesis fue cuestionada en la década de los 80, cuando académicos propusieron que gran parte de los primeros ejemplos en todo el mundo del uso de hierro (que originalmente se pensó podían tener su origen en un meteorito), fueron en realidad intentos de fusión temprana.

Posteriormente, este hallazgo de Gerzeh, siendo el uso más antiguo descubierto de hierro entre los egipcios, fue cedido por el Museo de Manchester a la Escuela de Materiales de la Universidad de esta ciudad para una prueba adicional. Los investigadores utilizaron una combinación de microscopio electrónico y rayos X para demostrar que la composición química rica en níquel de este objeto confirma su origen en un meteorito.

Según la directora de esta investigación, Diane Johnson, este estudio «pone de relieve que la aplicación de la tecnología moderna a los materiales antiguos no sirve solo para entender mejor los meteoritos, sino también para ayudarnos a entender lo que las culturas antiguas consideraban que eran estos materiales y la importancia que se les daba». El estudio se publica en «Meteoritics and Planetary Science journal».

El meteorito de hierro tuvo profundas implicaciones para los antiguos egipcios, tanto en su percepción del hierro en el contexto de su origen celeste como en los intentos de metalurgia temprana. Joyce Tyldesley, profesor titular de Egiptología en la Universidad de Manchester, afirma que «hoy en día vemos el hierro, ante todo, como un metal sin atractivo. Para los antiguos egipcios, sin embargo, era raro y hermoso, ya que caía desde el cielo, y seguramente tenía algunas propiedades mágicas y religiosas». Por lo tanto, para este investigador, utilizar este notable metal para crear pequeños objetos y su significado religioso muestra «por qué optaron por incluirlo en sus tumbas».

Según Philip Withers, profesor de Ciencia de Materiales de la Universidad de Manchester, los meteoritos «tienen una huella digital microestructural y química única, ya que enfrían muy lentamente a medida que viajaban por el espacio y fue muy interesante descubrir que la huella digital apareció en estos objetos egipcios».