La hematofagia, conocida popularmente como vampirismo, es una conducta poco extendida entre los vertebrados superiores. Los más populares y conocidos son sin dudas los murciélagos vampiros, de los cuales se ha escrito bastante aclarando muchos de los mitos que sobre ellos se han dicho. Sin embargo, hay una especie de ave que practica también el vampirismo y que es bastante poco conocida para la mayoría de las personas: el pinzón vampiro de las Galápagos.

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Los pinzones y las Galápagos

El pinzón vampiro, incluido científicamente dentro del género Geospiza, es un ave endémica de la isla Wolf, perteneciente al conocido archipiélago de las Galápagos.

Este archipiélago podría calificarse como el paraíso de los pinzones, ya que estos se han diversificado muchísimo en todo su territorio ocupando numerosos nichos ecológicos, lo cual reduce considerablemente la competencia entre ellos. Tan significativa es su diversidad, que el gran Charles Darwin se basó en las diferencias morfológicas entre ellos para la elaboración de su revolucionaria teoría de la evolución de las especies.
Cómo se alimenta el pinzón vampiro

De todas las avecillas de su familia presentes en las Galápagos, solo el pinzón vampiro ha evolucionado hacia el desarrollo de una conducta verdaderamente vampírica.

Su principal víctima, aunque no la única, es el alcatraz patiazul (Sula nebouxi), un ave mucho mayor que ellos y sobre las que se posan abriéndose paso entre sus plumas. Una vez que han llegado a la piel, picotean varias veces en un mismo punto hasta que logran que salga sangre fluida de la herida. Es entonces cuando comienza el banquete, pues el pinzón succiona la sangre que mana de ella hasta saciarse. Si comienza a coagularse, él se encargará de picotearla nuevamente e impedir que cese el flujo.
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Aunque parezca raro, los alcatraces no suelen molestarse demasiado con los picotazos del pinzón vampiro. Al parecer, el hecho de picar solo sobre un sitio y el pequeño tamaño de la herida que hacen, impiden que el ave mayor sienta un dolor que provoque el rechazo hacia el atacante, por lo que este no tiene nada que temer.

Entre las hipótesis que se han planteado intentando explicar el porqué de esta extraña conducta en un ave, está el hecho de que en las islas donde habitan no hay agua potable de manera regular, solo cuando llueve. Entonces esta conducta sería favorable no solo como fuente de nutrientes, sino también de líquido. Pero debido a lo riguroso del hábitat en estas islas, estos vampiros del mundo de las aves no rechazan otras alternativas nutritivas como son el néctar y las semillas de algunas plantas, así como los huevos de otras aves.


Ojocientífico.com 07/03/14