El pasado viernes 30 de diciembre la sonda Rosetta se estrelló en un cometa y nos dijo adiós para siempre.

Sin embargo, desde su despertar en 2014, los descubrimientos de la sonda Rosetta no han hecho más que ir en aumento tras aterrizar por primera vez en el famoso cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Hasta ahora jamás se había conseguido una hazaña similar.

Ahora, tras los últimos dos años siguiéndole el rastro a esta famosa sonda, podemos hacer una pequeña pero llamativa lista de descubrimientos de la sonda Rosetta desde su despertar hasta su “adiós” final. Veamos 7 de estos descubrimientos.


1. La forma de los cometas no es lo que parece

Una de los primeros descubrimientos de la sonda Rosetta fue la forma del cometa 67p/Churyumov-Gerasimenko. A pesar de que los investigadores esperaban toparse con un cometa con forma de patata, con muchas zonas donde poder aterrizar, la realizad fue que este cometa tenía forma de pato: Dos lóbulos conectados por un “cuello” delgado.

No estaba claro si este cometa ha tenido siempre esta forma, si se ha ido desarrollando por erosión para formar el “cuello”, o si en algún momento dos objetos estelares chocaron entre sí y acabaron fusionándose en uno solo. Poco después, en septiembre del pasado 2015, se llegó a la conclusión de que 67P era un “cometa binario“, es decir, que dos cometas chocaron entre sí hace 4 millones de años.

2. La topografía de los cometas es mucho más compleja de lo esperado

Hasta hace poco nuestra percepción de los cometas era poco más que un Braille en el cielo: Puntos y rayas brillantes. Ahora, gracias a los descubrimientos de la sonda Rosetta sabemos que estos pequeños mundos helados son bastante más complejos que eso: 67P tiene acantilados, cañones, zonas acantonadas, pozos e incluso fisuras.

Incluso existen “chorros de gas” que salen de la superficie de los cometas, como captó la cámara de Rosetta.

3. Los cometas poseen los elementos básicos para la vida

Durante mucho tiempo hemos pensado que los cometas fueron los responsables de traer la vida a la Tierra, ya que poseerían los componentes necesarios para la vida tal y como la conocemos. Ahora, gracias a los descubrimientos de la sonda Rosetta, hemos comprobado que estábamos en lo cierto: Los cometas poseen compuestos orgánicos tales como glicina (un aminoácido esencial para el ADN), etanol y glicoaldehído.

Por otra parte, el polvo del cometa 67P contiene una forma de carbono más compleja de lo esperado, el cual de momento no ha recibido un nombre adecuado por parte de los investigadores.

4. Los cometas pueden tener agua… o no

La verdad es que el cometa 67P contiene agua, pero su forma química es diferente al agua que poseemos en la Tierra, algo que desbarata la teoría de que los cometas trajeron el agua a la Tierra en los principios del Sistema Solar.

Si bien es cierto que las brillantes colas de los cometas están hechas de hielo y polvo, esto puede cambiar con el tiempo. Se esperaba que el cometa 67P tuviese algunos parches de hielo, y sin embargo cuando Rosetta llegó, el cometa estaba reseco. Cuanto más se acercaba el cometa al Sol, más agua liberaba, pero la conclusión fue que la superficie de un cometa puede variar bastante con el tiempo.

5. Los cometas también cantan

Otro de los curiosos descubrimientos de la sonda Rosetta, gracias a su magnetómetro sensible, fue el zumbido que detectó al aproximarse al cometa 67P. La hipótesis que barajan los investigadores es que los chorros de gas y el polvo del cometa serían los responsables de crear estos sonidos de baja frecuencia, aunque no están totalmente seguros.

El zumbido se escucha en un rango de 40-50Milihertz, muy por debajo del rango mínimo de la audición humana, el cual se encuentra entre 20 Hz y 20 KHz.

6. Así huele un cometa

Otro de los sensores que contenía la sonda Rosetta era capaz de detectar olores, en este caso malos olores. Tras su aterrizaje, Rosetta fue capaz de detectar sulfuro de hidrógeno, amoníaco y cianuro de hidrógeno (los cuales dan el olor característico a los huevos podridos, orina de gato y almendras amargas respectivamente).

La mayor parte de los compuestos del cometa eran vapor de agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono, pero estos compuestos no tienen olor propio. Ahora bien, los científicos que investigaban el camino de Rosetta debieron estar de cachondeo el día del descubrimiento, pues contrataron a una empresa para fabricar un perfume con “olor a cometa”.

7. Aterrizar en un cometa es difícil, pero no imposible

Finalmente, pero no por ello menos importante, el aterrizaje de la sonda Rosetta en un cometa fue un logro histórico. Aunque el descenso del módulo Philae arrastró muchos errores por lo complejo de la situación, no por ello debemos olvidar todo lo que se ha logrado.

Cabe destacar que la gravedad de un cometa es débil, y de hecho se temía que Philae acabase rebotando y cayendo en otro lugar (cosa que no ocurrió gracias a sus propulsores). Aún así, los arpones de anclaje del módulo fallaron en un primer momento y rebotó hasta dos veces, acabando en un aterrizaje en otra zona llamada Abydos. La batería de Philae murió a los tres días por culpa de la oscuridad.

Hace apenas unas semanas la sonda Rosetta nos mostró a Philae encajada en un acantilado del cometa 67P, justo donde se esperaba que estuviese.

omicrono.com / Roberto Méndez 03/10/16

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