Los núcleos celulares de esta especie extinta fueron transferidos a ovocitos de ratón y se produjo una formación nuclear parcial, aunque no alcanzó la división celular.

..... ¿Se puede revivir a los mamuts transfiriendo los núcleos de células recuperadas de algunos de sus tejidos a ovocitos de especies actuales? Falta mucho para eso, si es que alguna vez se logra. Pero un grupo de científicos de la Universidad Kindai de Osaka (Japón) ha llevado a cabo ese experimento –con núcleos celulares de mamut lanudo implantados en ovocitos de ratón– y ha obtenido signos de actividad biológica. Aunque esto no significa ni mucho menos que vayamos a ver mamuts correteando por nuestros bosques dentro de unos años, sí demuestra que a pesar del paso de milenios puede producirse actividad celular.

En 2012, se hallaron los restos de una cría de mamut lanudo conservada en el permafrost siberiano. Yuka –como fue bautizada– pereció hace al menos 10.000 años a causa de las heridas sufridas por un ataque de grandes felinos, y sus restos fueron descuartizados parcialmente por seres humanos. Le faltaban los órganos internos, las vértebras, las costillas y gran parte de su masa corporal, pero aún poseía mucha carne y piel, por lo que supuso un gran descubrimiento en contraste con los restos de sus demás congéneres hallados hasta la fecha –que eran solo huesos–.

Un primer paso hacia el milagro

Para resucitar a un mamut haría falta, por un lado, encontrar muestras biológicas en buen estado de conservación de las que obtener ADN que no estuviera dañado y, por otro, que las técnicas científicas de transferencia nuclear se desarrollen más. Sin embargo, aunque no se haya alcanzado aún ni siquiera una división celular, la confirmación de que se puede obtener una reacción biológica a partir de células con milenios de antigüedad abre las puertas a seguir trabajando en esa línea.

“Esto marca un paso significativo para que los mamuts vuelvan de la muerte –afirma Key Miyamoto, uno de los autores de la investigación–. Queremos que nuestro estudio avance hacia la etapa de la división celular”. Pero como él mismo reconoce, todavía queda un largo camino por recorrer: “Hemos confirmado cierta actividad en el embrión del ratón, pero no estamos planeando replicar el experimento con un embrión de elefante todavía”.

Tras analizar los tejidos de Yuka, los científicos japoneses y rusos encontraron en el tejido muscular 88 estructuras similares a núcleos celulares que transfirieron a decenas de ovocitos –células germinales femeninas que dan lugar a los óvulos– de ratones vivos. Cinco de ellos mostraron algunos de los cambios estructurales que preceden a la división celular. Pero ninguno se transformó en óvulo, por supuesto: el ADN de Yuka está muy dañado por el paso del tiempo y la congelación, y, si se quisiera obtener un embrión viable, lo suyo sería tratar de combinar el núcleo celular del mamut con el óvulo de algún elefante actual, una especie más emparentada con los lanudos extintos que el ratón.

muyinteresante.es / Pedro Estrada, 20 marzo 2019

Logran signos de actividad biológica a partir de células de un mamut lanudo