EL RASTRILLO



El Rastrillo, o The Rake es una leyenda urbana similar a la de El Hombre delgado o Los Hombres Sombra.


The Rake – Representación Gráfica


La historia comienza aproximadamente en al año 2003, cuando en algunas zonas del noreste de Estados Unidos comenzaron a sucederse una serie de eventos fuera de lo común relacionados con la aparición de una extraña criatura humanoide que aparecia sentada al borde de la cama. La noticia trascendió por los medios locales durante algún tiempo y luego cesaron inesperadamente.


Historias del Rastrillo en el tiempo.

Existen algunas historias sobre The Rake a lo largo de la historia, muchas de ellas con escasa información y la mayoría poco creibles. Existe una, en particular, que hace alución al suicidio de una joven adolescente que toma la decición de quitarse la vida como única alternativa para escapar de las continuas apariciones de éste desagradable ser. Así lo describe en su nota suicida, que fue encontrada por uno de sus amigas. Otra, es una historia que data del año 1880; En éste caso, un marinero habría dejado en las anotaciones de sus viajes, la descripción de una horrible criatura humanoide de piel rugosa y aceitosa que se le presentaba de noche en la soledad de su camarote y sin hablar con él lo induce a abandonar el curso que lleva su barco y volver a Inglaterra.

Durante el transcurso del año 2006, ocurrió seguramente el más famoso avistamiento del Rake, también en Estados Unidos. A continuación se transcribe la historia:

“Hace tres años, acababa de regresar de un viaje a las Cataratas del Niágara con mi familia por el 4 de julio. Estábamos exhaustos luego de conducir todo el día, así que mi esposo y yo pusimos a los niños en la cama y nos fuimos a dormir. A las 4 de la mañana me desperté pensando que mi esposo había ido al baño. Aproveché para jalar las sábanas, y sin querer lo desperté. Me disculpé y le dije que pensé que se había levantado de la cama. Cuando me vio, suspiró y retiró sus pies de la orilla de la cama tan rápido que su rodilla casi me tiró. Me agarró y no dijo nada.

Luego de ajustar mi vista a la oscuridad por medio segundo, fui capaz de distinguir lo que causó aquella reacción. Al pie de la cama, sentado y viéndonos, había lo que pensé que era un hombre desnudo, o un gran perro sin pelo de algún tipo.

Su posición era perturbadora y no natural, como si hubiese sido golpeado por un automóvil o algo así. Por alguna razón, no me dio miedo, pero me preocupó su condición. En este momento, estaba bajo la asunción de que debíamos ayudarlo. Mi esposo estaba viendo sobre su brazo y la rodilla, doblado en posición fetal, ocasionalmente viéndome antes de seguir viendo a la criatura.

En un movimiento veloz, la criatura rodó al lado de la cama, y se arrastró rápido en una posición similar a la de un cojo a lo largo de la cama hasta que estuvo a poco menos de 30 cm. del rostro de mi esposo. La criatura estuvo silenciosa por 30 segundos, viendo solo a mi esposo. La criatura entonces puso una mano en su rodilla y corrió al pasillo, en dirección a los cuartos de los niños.

Grité y corrí para encender la luz, intentando detenerlo antes de que hiriera a mis hijos. Cuando llegué al pasillo, la luz del cuarto era suficiente como para verlo agachado y jorobado a unos 6 metros a la distancia. Volteó lentamente y me miró, cubierto de sangre. Encendí la luz y vi a mi hija, Clara.

La criatura corrió por las escaleras mientras mi esposo y yo corríamos para ayudar a nuestra hija. Estaba muy lastimada y habló solo una vez más en su corta vida. Dijo “Él es el Rastrillo”.

Mi esposo chocó su auto esa noche, mientras intentaba llevar a nuestra hija al hospital. No sobrevivieron.

Como vivíamos en una ciudad pequeña, las noticias llegaron rápido. La policía ayudó un poco al principio, y el diario local tomó mucho interés en ello. Como sea, la historia jamás fue publicada, y la nota en las noticias locales nunca tuvo seguimiento.