Cráneo de una mujer / Fredrik Hallgren

Un equipo internacional de científicos coordinado por investigadores de la Universidad de Tübingen (Alemania) y la de Harvard, con la participación del Instituto de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, ha demostrado que los europeos modernos derivan de al menos tres poblaciones ancestrales: los cazadores-recolectores indígenas de Europa occidental, los primeros agricultores que llegaron desde Oriente Próximo hace unos 8.500 años y, sorprendentemente, un tercer grupo recién identificado de antiguos eurasiáticos del norte (Siberia) que alcanzaron el continente en algún momento después de la introducción de la agricultura. Eso significa que hubo grandes movimientos de personas en Europa más tarde de lo que se pensaba, según publican en la revista Nature.

Hace dos años, los investigadores descubrieron la evidencia genética de que la mayoría de los europeos modernos son una mezcla procedente del sur del continente, Oriente Próximo y un tercer grupo más estrechamente relacionado con los nativos americanos. «Esa era una observación atrevida, pero muy fuerte estadísticamente», dice David Reich, investigador del Insituto Médico Howard Hughes en la Facultad de Medicina de Harvard. «Creemos que esto es debido a la contribución de una antigua población del norte de Eurasia, algunos de cuyos miembros contribuyeron al poblamiento de América hace más de 15.000 años, y otros que más tarde emigraron a Europa», señala.

Para aclarar este punto, el equipo de Reich, incluyendo más de 100 colaboradores en todo el mundo, aislaron el ADN humano y secuenciaron los genomas completos de los huesos de un esqueleto de 7.000 años de edad que se encuentra en Alemania y de ocho esqueletos de cazadores-recolectores que vivían en Luxemburgo y Suecia hace unos 8.000 años. Después, compararon los genomas con los de 2.345 personas de 203 poblaciones en todo el mundo.

Esa comparación requirió el desarrollo de nuevos métodos computacionales para el análisis genético. «Tratar de averiguar cómo estas poblaciones están relacionadas es extremadamente difícil», apunta Reich. «Lo que encontramos es una evidencia inequívoca de que la gente en Europa hoy en día tienen los tres ascendencias», resume.

Población fantasma

Cuando comenzó el estudio, la antigua población del norte de Eurasia era una «población fantasma», identificada sobre la base de los patrones genéticos sin ningún tipo de ADN antiguo. Pero en 2013, otro grupo analizó el ADN de dos esqueletos encontrados en Siberia, uno de hace 24.000 años, y otro de hace 17.000 años, y descubrió que compartían similitudes genéticas con los europeos y norteamericanos. El fantasma, dice Reich, había sido encontrado.

Aunque el ADN de estos antiguos euroasiáticos norteños está presente en casi todos los europeos modernos, el equipo de Reich no lo encontró en los antiguos cazadores-recolectores o los antiguos agricultores. Eso significa que la línea del norte de Eurasia se introdujo en Europa después de que se estableciera la agricultura, un escenario que la mayoría de los arqueólogos había pensado improbable.

Los antropólogos han creído durante mucho tiempo que las poblaciones densamente pobladas podrían ser resistentes a la llegada de nuevos grupos. Pero el nuevo hallazgo «evidencia que ocurrió una migración importante», apunta Reich. La hora de llegada de estos nuevos habitantes está por determinar, pero el investigador estima que su movimiento más tarde de lo esperado en Europa podría ayudar a explicar la compleja mezcla de lenguas que existe en la actualidad.

Los resultados también revelan que los primeros agricultores que llegaron a Europa desde Oriente Próximo tenían ancestros de un linaje no identificado anteriormente, que el grupo del Reich ha denominado los euroasiáticos basales. Fueron las primeras personas que se separaron del grupo más grande de los no africanos, antes de que otros grupos no africanos se diversificaran.

abc.es 17/09/2014