El asteroide 1950 DA

Como Asterix y Obelix, el mayor miedo que tenemos en la actualidad es que se nos caiga el cielo sobre nuestras cabezas, o mejor dicho, un asteroide. Y es que la órbita por la que se desplaza la Tierra está plagada de objetos potencialmente peligrosos. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Tennessee, Knoxville, han hecho un descubrimiento que tiene el potencial de proteger al mundo de esas futuras colisiones cósmicas.

El equipo estudió un asteroide cercano a la Tierra, un NEO bautizado con el nombre UT 1950 DA y descubrió que este cuerpo celeste mantiene unidos los materiales de los que está formado por unas fuerzas de cohesión llamadas van der Waals, algo nunca antes detectado en un asteroide.

Investigaciones anteriores han demostrado que la gran mayoría de asteroides en realidad no son más que un montón de escombros sueltos unidos por la gravedad y la fricción. Sin embargo, el equipo descubrió que UT 1950 DA rota tan rápidamente que desafía estas fuerzas, por lo que trataron de descubrir que es lo que impedía que este cuerpo se rompiese.

Gracias a las imágenes térmicas y la deriva orbital calcularon la inercia térmica y la densidad aparente, así el equipo detectó la acción de fuerzas de cohesión en un ambiente con poca gravedad.

“Hemos encontrado que UT 1950 DA gira más rápido que el límite de ruptura de su densidad” señalo Ben Rozītis. “Así que si sólo la gravedad sostuviese unida esta pila de escombros, como generalmente se supone, debería llegar a romperse. Por lo tanto, las fuerzas de cohesión entre partículas deben ser lo mantiene unido.”

De hecho, la rotación es tan rápida que en su ecuador 1950 DA experimenta efectivamente una gravedad negativa. Si un astronauta intentara posarse sobre su superficie simplemente seria lanzado al espacio.

Y aunque ya se había predicho anteriormente la presencia de fuerzas de cohesión en pequeños asteroides, nunca antes se había logrado obtener una evidencia tan clara. Y su hallazgo proporciona información importante para los esfuerzos encaminados a detener aquellos asteroides que podrían dirigirse hacia la Tierra.

“Tras el impacto de un asteroide febrero 2013 en Chelyabinsk, Rusia, hay un renovado interés en averiguar cómo tratar con el peligro potencial de un impacto de un asteroide”, comentó Ben Rozītis indicando que comprender que fuerzas mantienen unidos los materiales de estos asteroides pueden proporcionarnos estrategias para protegernos de futuros impactos.

Esta investigación revela algunas técnicas posibles, si por ejemplo lanzásemos un impactador cinético contra un asteroide de este tipo, lo único que lograríamos seria agravar los daños, esta técnica podría desestabilizar esas fuerzas de cohesión provocando que se rompiese en varios pedazos que amenazasen a nuestro planeta.

“Con tales fuerzas cohesivas tenues manteniendo unido uno de estos asteroides, un pequeño impulso puede dar lugar a una ruptura completa” comento Rozītis.

El hallazgo de estos investigadores también tiene implicaciones en la exploración espacial. Por ejemplo, la nave espacial Rosetta de la Agencia Espacial Europea ha alcanzado al cometa 67P / de Churyumov-Gerasimenko la semana pasada y su misión es lanzar una sub-sonda que se posara en su superficie, quizás descubra que la superficie polvorienta está dominada por esas fuerzas de cohesión.

El trabajo ha sido publicado en la revista Nature


espacioprofundo.es 14/08/14