Los seres humanos tenemos mucho en común con algo que resulta increíble.

Que nos digan que nos parecemos más de lo que podemos imaginar a una mosca parece difícil de creer; pero, bueno, al fin y al cabo, estos insectos son seres vivos como nosotros.

Incluso podemos llegar a creer que compartamos algún parecido con los plátanos. ¿Pero con una estrella de neutrones? Eso no puede ser verdad. Pues, ojo, porque un equipo de investigadores de la Universidad de Indiana acaba de publicar un estudio en Physical Review C en el que pone de manifiesto que nuestras células comparten con estas estrellas una curiosa estructura, descubierta hace pocos años: las rampas de Terasaki.

Las rampas de Terasaki, el factor común entre humanos y estrellas de neutrones


Imaginad un parking de varios pisos, de esos que se conectan entre sí con ayuda de una rampa. Si tenéis esta imagen en mente os podéis hacer una idea de lo que son las rampas de Terasaki, unas estructuras en forma de hélice que conectan entre sí pilas de láminas planas y que fueron halladas en 2014 en el interior del retículo endoplasmático, una red de membranas que se encuentra rodeando el núcleo de las células.

Fue descrito primero por Mark Terasaki, considerado su descubridor, y después por Greg Huber, un científico de la Universidad de California que se encargó de darle nombre.

Pero lo que ninguno de los dos podía imaginar es que la misma estructura se encontraría unos años después en el interior de las estrellas de neutrones; que, como hemos visto en otras ocasiones, son el resultado del colapso gravitacional de una estrella gigante supermasiva.

Células humanas y estrellas de neutrones, tan distintas y tan parecidas



Es muy difícil de creer, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Indiana, gracias a simulaciones computacionales, acaba de encontrar esta misma estructura en las estrellas de neutrones.

Hallaron estas láminas paralelas, conectadas entre sí a través de rampas de Terasaki, pero no por ello han dejado de tener en cuenta las grandes diferencias entre ambos elementos.

Para empezar, están las fuerzas que se encargan de mantener unidas las estructuras; que son de tipo electromagnético y nuclear fuerte, en el caso de las estrellas de neutrones, y entrópicas en el de las células.

Además, también son muy diferente en lo que a tamaño se refiere, pues las primeras se miden en el orden de femtómetros (milbillonésima parte del metro), mientras que las segundas lo hacen en nanómetros (milmillonésima parte del metro). Estamos hablando, por lo tanto, de una diferencia de seis ceros y eso, como comprenderéis, es una barbaridad.

Aún así no hay duda, algo tenemos en común, y el siguiente paso es comprobar a qué se debe este increíble parecido. ¿Quién sabe las aplicaciones que puede tener la respuesta a esta cuestión?

Imagen rampas de Terasaki: Universidad de California, Santa Bárbara

omicrono.com / Azucena Martin 2 noviembre 2016

Las rampas de Terasaki, la relación entre estrellas de neutrones y células