A pesar de que en muchos hogares es normal el uso de la esponja en la ducha, no siempre se sustituyen en el periodo recomendable.


Buena parte de los hogares tienen una o varias esponjas en la ducha. Hay personas que prefieren utilizarla a diario en su baño y creen que así se elimina mejor la suciedad y el sudor del cuerpo. Es cierto que son un accesorio muy útil, aunque pierden buena parte de su eficacia durante los primeros usos.

Un estudio publicado en la revista 'Journal of Clinical' desveló que sus características son idóneas para ser el criadero de bacterias. Esther Angert, investigadora de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), dio a conocer las razones por las que una esponja deja de ser higiénica poco después de ser utilizada por primera vez.

Según la científica, tras el baño, en la esponja permanecen distintas células muertas de nuestra piel en un ambiente húmedo y con falta de aire, convirtiéndose en un escenario ideal para la aparición de bacterias. Algo similar a lo que sucede con el estropajo de la cocina.

Esther Angert señaló que las bacterias que se alojan en las esponjas pueden provocar distintas infecciones al entrar en contacto con heridas o poros abiertos. Por ello, lo más recomendable es sustituir la esponja de la ducha con frecuencia y, primordial, que sea de uso individual.


Qué.es 21 de junio de 2015

Las esponjas de ducha, ¿higiénicas o criadero de bacterias?