En películas y dibujos animados, hemos visto como los personajes caen presas de las arenas movedizas, hundiéndose a perderse de vista (o ser rescatados si eran protagonistas). Las arenas movedizas existen y, si tienes miedo de toparte con ellas, hoy vamos a contarte si es que las arenas movedizas realmente pueden engullir personas.

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¿Qué son las arenas movedizas?

Antes de analizar su potencial malévolo, primero sería bueno saber qué son realmente las arenas movedizas, ya que conocemos su nombre, pero tenemos poca información acerca de su verdadera característica.

Las arenas movedizas son, básicamente, arenas normales o sedimentos que están altamente saturadas con agua, lo que reduce la fricción entre las partículas de arena. Su consistencia es viscosa, casi como un gel y, por ello no puede soportar peso, esa es la razón por la que gente parece hundirse.

Estas arenas se encuentran normalmente en zonas pantanosas o cerca de fuentes de agua, como océanos, lagos o ríos. Pese a lo que muestra la cultura popular, no existen arenas movedizas en el desierto.

¿Pueden tragarnos las arenas movedizas?

No, no es posible que la arena movediza se trague a una persona, pero eso no significa que sea fácil salir de ella. Cuando un individuo entra en una zona de arena movediza, esta cambia rápidamente de densidad, lo que genera la sensación de estar hundiéndose, pero es imposible que trague a una persona.

Quien entró a la arena movediza, queda flotando dentro de ella. Como el cuerpo humano es menos denso que la arena movediza, no puede hundirse en esta. Lo peor que puede pasar, es que la persona sienta algo de presión en el cuerpo, pero no la suficiente para hacerse daño.

¿Cómo salir de la arena movediza?

Si te encuentras atrapado en arena movediza, necesitarás bastante esfuerzo y paciencia para salirte de tan complicada situación, ya que se requiere modificar la densidad de la arena.

No caigas en pánico y comiences a agitarte como loco, eso sólo logrará que quedes más atrapado. Lo que hay que hacer, es calmarse y comenzar a extender lo más posible tus brazos y piernas, pero lentamente, buscando separar el agua de la arena y, eventualmente, quedar flotando sobre ella.

Una vez que estés flotando de espalda sobre ella, trata de usar tus brazos como remos y llegar hasta tierra firme.

Ya sabes que la arena movediza no puede tragarte, pero eso no quita que caer dentro de ella sea muy desagradable, cansador y un verdadero dolor de cabeza y cuerpo a la hora de lograr salir.


Ojocientífico.com 28/06/14