Nunca dejamos de sorprendernos con los nuevos descubrimientos que se realizan en el intrigante mundo de las arañas. Si bien su diversidad de formas, colores y tamaños resulta de lo más fascinante, adentrarnos en el mundo de sus redes o telarañas no es menos interesante. Tanto por su diseño como por la resistencia de su material, se podría decir que rozan la perfección.

Para asombrarnos más aún, debemos saber que se ha descubierto que estos animales son capaces de detectar la amplia gama de sonidos que producen los finos hilos de sus redes para así determinar, sin necesidad de mirar, quien está del otro lado perturbando su tranquilidad. ¿Quién iba a imaginar que las arañas "escuchan" el sonido de la telaraña? Te contamos más al respecto.
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La "música" de la telaraña

Las arañas que construyen las complicadas telarañas que todos hemos visto alguna vez suelen tener una visión muy pobre, a diferencia de aquellas que deambulan buscando activamente presas sobre las que lanzarse. Por lo tanto, la información sensorial principal que les llega es a través de la vibración de las redes, las cuales, al ser confeccionadas al detalle por las propias arañas, las conocen a la perfección.

Los científicos han comprobado cómo funciona este mecanismo de detección de las arañas estudiando a fondo a dos especies tejedoras, Nephila edulis y Araneus diadematus, y sus telarañas, descubriendo que estas últimas son capaces de vibrar a una gama de frecuencias mucho mayor que otras fibras naturales y sintéticas.

Para comprobarlo, dispararon balas sobre varias redes que fueron filmadas con cámaras de alta velocidad y empleando un láser, midieron las vibraciones que se producían en cada ocasión.

Sensores altamente desarrollados

Las casi imperceptibles vibraciones que se producen en la telaraña son muy diferentes en dependencia de quien esté haciendo el contacto con ella, por lo tanto, les permite detectar rápidamente y sin la necesidad de usar la vista, cuando se trata de una presa, una potencial pareja o incluso si la tela necesita alguna reparación.

Para ello, las arañas revisan constantemente el estado de su seda y ajustan sus propiedades, como pueden ser las conexiones entre los diferentes hilos, la tensión de los mismos o ajustan la composición de las proteínas de la misma. Así, cada hilo es capaz de sintonizar una amplia gama de notas diferentes, mientras que por ejemplo, una cuerda de violín solo puede sintonizar unas pocas.

De esta manera, guiándose por la altísima diversidad de frecuencias emitidas por la tela y empleando unos órganos sensoriales que tienen en sus patas, como si las estuvieran escuchando, la araña puede detectar movimientos tan pequeños como los producidos por un cuerpo de 1/1000 veces el ancho de un cabello humano. Como tienen ocho patas, se podría decir que estas funcionan como un oído que cubre todas las direcciones a la vez, de ahí su insuperable eficiencia.

Este descubrimiento, además de contribuir a entender mucho mejor la compleja biología de las arañas, se prevé que podría ser de gran utilidad para, empleado técnicas biomiméticas, construir nuevos materiales suprasensibles para las tecnologías futuras.

batanga.com 03/09/14