Superficie de la tierra durante el Eon Hadico

Fue una guerra relámpago sin cuartel, la Tierra sufrió un intenso ataque de asteroides masivos que duro unos mil millones de años más de lo que nos imaginábamos, una guerra que finalizo hace unos 3.000 millones de años. Si esta imagen fuese cierta entonces ese intenso bombardeo habría derretido la superficie de la Tierra de forma periódica y la vida habría tenido que soportar condiciones casi infernales.

El planeta se formó hace 4.500 millones de años, rocas de kilómetros de diámetro continuaron impactando sobre nuestro hogar durante cientos de millones de años. Nuestros estudios parecían señalar que esta batalla llego a su final hace unos 3.800 millones de años, los fósiles más antiguos son apenas un poco más recientes.

Pero según Donald Lowe, de la Universidad de Stanford, esta historia es errónea, ese intenso bombardeo duro mucho más tiempo “Su terminación no fue un brusco descenso, sino una disminución gradual hasta hace 3.00 millones de años”.

Lowe y sus colegas han pasado 40 años estudiando una antigua región en las que encontramos algunas de las rocas más antiguas de la Tierra, una región conocida como el Cinturón de Barberton situada en Sudáfrica. Hace más de 25 años que encontraron cuatro capas de partículas esféricas, que parecían haberse condensado a partir de nubes de roca vaporizada.

Lowe piensa que son los restos de cuatro grandes impactos de meteoritos, y parecen datar de entre 3.500 y 3.200 millones de años.

Pero ahora el equipo Lowe ha descrito otras cuatro capas de esférulas que proceden de la misma época, lo que implica que la Tierra sufrió ocho grandes impactos durante unos 250 millones de años, reforzando su idea de que la Tierra todavía ese ataque cósmico (Geology, doi.org/t48).

William Bottke, del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado, señala que Luna también muestra las cicatrices de los principales impactos de hasta 3.000 millones de años atrás. “Esto hace que fuese inevitable que la Tierra siguiese siendo golpeada por grandes rocas al final del juego”, comenta.

Los impactos alcanzaron fueron mucho más violentos de los sufridos por la Tierra desde la aparición de la vida compleja. El asteroide que acabo con los dinosaurios dejo atrás una capa de esférulas de unos pocos milímetros de grosor. “Nuestras capas tienen de 30 a 40 centímetros”, señala Lowe, “lo que sugiere que los asteroides medial al menos unos 20 kilómetros de diámetro, y probablemente más de 70” agrego.

Cada impacto habría arrojado enormes cantidades de roca y gas a la atmósfera, creando un cráter de 400 a 800 kilómetros de diámetro. Lowe calcula que un impacto de tal violencia habría provocado terremotos que se prolongarían durante muchos minutos y tsunamis que habrían atravesado todos los océanos del planeta.

Si la Tierra sufriese un impacto de tal envergadura en la actualidad destruiría la gran mayoría de las plantas y animales, pero en aquella época las únicas formas de vida que poblaban nuestro mundo eran simples y unicelulares. “No sabemos si esto fue algo apocalíptico para la vida microbiana” comento. Aquellos que se encontrasen en las regiones más lejanas de la zona de impacto “tendrían que enfrentarse a grandes olas y una lluvia de rocas fundidas”, pero lo que sí sabemos es que la vida logro superar esta dura prueba.

El grupo de microorganismos que más sufrió este envite debieron ser las bacterias fotosintéticas debido a que estas suelen habitar cerca de la superficie de los océanos, pero estos eventos lanzaron tal cantidad de material a la atmosfera que impedirían la llegada de la luz solar durante mucho tiempo. Pero también tendrían que enfrentarse al aumento de las temperaturas, “un impacto tan grande tiene el potencial de evaporar los 100 metros superiores del océano”, señala Lowe. “La atmósfera se habría calentado hasta cientos de grados Celsius. Eso sería apocalíptico. Si evaporas por debajo de la zona fótica, deberías borrar la fotosíntesis.”

Esta serie de grandes impactos podrían ayudar a explicar por qué el aire se volvió rico en oxígeno hace sólo unos 2.400 mil millones años. El oxígeno es un producto de desecho de la fotosíntesis, y las bacterias fotosintéticas pueden no haber sido capaces de hacerse un hueco en la Tierra primitiva bajo tal bombardeo pesado.

espacioprofundo.es 15/08/14