Espacioprofundo.es 26/02/13

Un nuevo estudio realizado por un equipo internacional de astrónomos, con la participación de la Universidad Autónoma de Madrid, ha revelado la existencia de múltiples galaxias enanas orbitando nuestra Vía Láctea de las que hemos descubierto hasta ahora. El mayor problema es que estas enanas galácticas se mueven tan rápidamente que su gas “desaparece” a medida que se desplazan, haciéndolas invisibles a los telescopios.

El trabajo, publicado en la revista Astrophysical Journal, ha realizado múltiples simulaciones que recrean el origen del universo cercano gracias al superordenador MareNostrum instalado en Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona.

Una de las teorías actuales nos señala que el Universo está compuesto por un 75 por ciento de energía oscura, un 20 por ciento de materia oscura y apenas un 5 por ciento de materia “común”, la formada por los átomos y las moléculas. Esta materia oscura y las galaxias se agrupan creando una intrincada red de filamentos y zonas vacías que se asemejan a la tela de una araña. De ahí que a la distribución de la materia en el universo se le conozca con el sobrenombre de “telaraña cósmica”.

Estas simulaciones informáticas señalan que, en un universo con estos contenidos de materia y energía oscura, deberían formarse un gigantesco número de galaxias “enanas”, cuya masa seria varias miles de veces menos que la de la Vía Láctea. Muchas de estas enanas galácticas habrían acabado siendo devoradas por otras más masivas, fusionándose con ellas, mientras que otras conseguirían sobrevivir y orbitarían como galaxias satélites de las más grandes.

De acuerdo con el nuevo estudio, estas galaxias enanas satélites se mueven con tanta velocidad con respecto a la telaraña cósmica que su contenido de gas puede ser eliminado a medida que atraviesan el conglomerado de filamentos de gas y materia oscura.

Alejandro Benítez-llambay, componente de el equipo que realizo esta investigación, ha señalado que dichas galaxias “se mueven tan rápidamente que incluso las membranas más difusas de la telaraña cósmica que atraviesan pueden arrancarles todo su gas y dejarlas secas”.

Este mecanismo, al que los investigadores denominan “cosmic web stripping”, explicaría el porqué no podemos detectar la presencia de muchas de las galaxias enanas.