A los españoles nos encanta presumir de nuestros inventos con palo.

Aunque suene un poco raro, me refiero a la fregona y el Chupa Chups, dos grandes inventos que nos han facilitado las labores cotidianas y nos han endulzado la vida durante décadas, gracias a sendos inventores españoles.

El problema es que, si nos paramos a leer el documento “200 años de patentes“, veremos que la autoría de estos inventos no está tan clara y que, por ejemplo, si la fama de la invención de la fregona siempre ha correspondido al ingeniero Manuel Jalón Corominas, éste se basó en otros muchos diseños previos, tanto nacionales como extranjeros, correspondiendo el primero en España a Julia Montoussé Frages y Julia Rodríguez-Maribona, una madre y una hija que, aún estando en disposición de una patente más antigua que la de Corominas, nunca llegaron a ostentar su fama, por lo que hoy hemos decidido hacerles un hueco en nuestra sección de mujeres científicas, demostrando con ello que no es necesario tener estudios en ingeniería para ser un gran inventor.

¿Qué sabemos sobre las inventoras de la fregona en España?


Es difícil encontrar información sobre esta madre y su hija, naturales de Avilés (aunque la madre nació en Francia), aunque se puede leer algo en el blog de Rosa Millán García, que ha hecho mucho por difundir la historia de estas dos mujeres.

Poco se sabe sobre ellas, aunque sí conocemos que no disponían de una carrera científica y que no eran más que dos mujeres pertenecientes a una familia acomodada de los años 50.

No sabemos si ellas tendrían que limpiar de rodillas muchas veces, pero sí que eran conscientes del incordio que eso suponía para quiénes lo hacían, por lo que diseñaron una forma muy original de solucionarlo.

Así tuvo lugar la invención de la fregona en España

Ni siquiera ellas fueron las primeras en patentar un ingenio similar, ya que en 1901 dos neoyorquinos diseñaron un aparato que facilitaba la tarea del fregado de suelos, paredes y otros objetos. Sin embargo, la España de la posguerra española no era precisamente abierta al cambio y las nuevas tecnologías, por lo que en los años 50 aún se seguía fregando de rodillas, algo a lo que pusieron solución estas dos mujeres.

Su patente, archivada bajo el número 34.262 fue registrada en 1953 con el difícilmente recordable título de “dispositivo acoplable a toda clase de recipientes tal como cubos, baldes, calderos y similares, para facilitar el fregado, lavado y secado de pisos, suelos, pasillos, zócalos y locales en general”.

A pesar de todo, posiblemente debido a su condición de mujeres, no lograron el renombre que más tarde consiguió Manuel Jalón, que de hecho se había basado en el modo en que se fregaba en Estados Unidos.

Por lo tanto, aunque en la época en que vivieron esta madre y esta hija la única manera de relacionar una mujer con una fregona era que sólo ellas debían utilizarlas, las dos Julias demostraron que podían hacer mucho más y que las mentes de las mujeres son igualmente necesarias para avanzar que las de los hombres. Por suerte hoy hay mucha más gente que apoya esta afirmación, pero aún falta mucho por hacer.

omicrono.com / Azucena Martin 3 mayo 2016

La curiosa historia de las verdaderas inventoras de la fregona