...Todo el mundo la conoce. La Tuna, esa hermandad universitaria que viste de capa y mayas negras ¡Error! Bueno, es cierto que su atuendo no es lo mejor de la moda, (o eso está por ver) pero la Tuna es mucho más que serenatas y balcones. Si no estás de acuerdo, aquí te desmitificamos la imagen colectiva:

1. La Tuna es cosa de antiguos. A ver, sobra decir que es una institución surgida hace cinco siglos. Concretamente cuando se fundó el Studium general (precedentes de la Universidad) en Palencia, allá por el año 1.212, ¡casi nada! La Tuna, más que una institución es una tradición, y como todo, se ha ido adaptando a los tiempos. Si creías que se sigue tocando sólo hits tan representativos como Clavelito, estás equivocado.

2. Los tunos son unos gorrones. Aunque antiguamente se les conocía como los sopistas (por eso de ir pidiendo sopa a cambio de una canción), la Tuna es una institución con unos valores muy marcados. El compañerismo, el compromiso y la afabilidad son características muy comunes en los tunos. Lo comparten todo. Si tiene una botella de resolí para 30 personas, descuida, porque acabarás bebiendo de ella. Además, hay que pensar que el tuno presta sus servicios a cambio de algo ¡Algunos se conforman sólo con bebida y comida!

3. En la Tuna sólo hay holgazanes. Bueno, aunque unos tantos sigan estudiando derecho con 30, existen otros que han llegado a ser el primer presidente de la democracia de España ¿O no sabíais que Adolfo Suárez era tuno? ¿Y Joaquín Sabina? ¿Raúl Quijano? ¿El Gran Wyoming? Sí, te lo dicen también Jiménez Catalán y Sinués y Urbiola, historiadores de la Universidad de Zaragoza, "de estas comparsas de tunos y sopistas salieron hombres que gobernaron a España y ocuparon puestos preeminentes en las letras, la política y el foro".

4. Es sólo cosa de hombres. ¿De verdad crees que a estas alturas de la existencia las mujeres no han pedido su puesto en esta institución? Pues sí, existen Tunas femeninas. La más longeva actualmente en activo es la tuna de Derecho de Alicante, fundada en 1989. Si echabas de menos ser rondado, ya no tienes excusa. Las mujeres también cantan serenatas bajo el balcón. En total son cinco Tunas femeninas en España y cinco que están todavía en proyecto de concluir como tal.

5. Es una cursilería. ¿Cursi? ¿Cursi? ¿Has presenciado alguna vez alguna ronda de una Tuna? Pues no tienen nada que envidiar a esas fiestas de las hermandades americanas que vemos por la televisión, en la que todos tienen los mismos vasos de plástico rojo y millones de garrafas de cerveza. Mi consejo es que reúnas a unos cuantos y llaméis a una tuna femenina, a ver si os parece tan cursi.

6. La tuna es de frikis. Pues veréis, en España, la bohemia más antigua podría remontarse a los comienzos de la Tuna. Una vida mundana, de viajes y de callejear todos los rincones posibles. Música, jolgorio y vitalidad. El frikismo lo dejamos para el freak show del siglo XIX.

7. La Tuna son sólo para bodas. Los tunos no dicen que no a nada, desde una serenata para amigas hasta una despedida de soltera. Pensar que el tuno es el mariachi español es equívoco, aunque, ojo, el mariachi también tiene su encanto.

8. Son unos románticos. Quizás uno de los pocos mitos que son ciertos. Antiguamente, cuando anochecía y una vez sonaba la campana de queda o recogida, salían a rondar los balcones para enamorar a las féminas que pretendían. Parece que no, pero el cortejar de esta manera es toda una habilidad para los más románticos.

esquire.es 16/07/14