Con cada avance científico y descubrimiento astronómico que recibimos, nos quedamos más sorprendidos viendo de lo que nuestro Universo es capaz. Ahora, los telescopios espaciales Spitzer y Kepler de la NASA han descubierto una pequeña estrella que posee una gigantesca tormenta del tamaño de la Gran Mancha Roja de Júpiter, es decir, mayor que nuestro propio planeta.

La estrella en la que se encuentra esta peculiar tormenta es curiosamente del tamaño del planeta Júpiter, por lo que se considera una enana-L, y ha sido bautizada como W1906+40.

¿Cómo se puede producir este fenómeno?


Dentro del mundo de las estrellas, aquellas más pequeñas de tamaño se conocen como enanas. Sin embargo, en esta tipología, existen diferentes clases. Las más conocidas entre las estrellas más pequeñas son las enanas marrones, que en realidad han sido proyectos fallidos, ya que son muy frías con respecto a sus hermanas mayores por su incapacidad para realizar la fusión atómica.

Sin embargo, dentro de la clasificación de estrellas encontramos las enanas-L, que pese a su pequeño tamaño y frialdad, sí son capaces de fusionar átomos y generar su propia luz, alcanzando temperaturas de unos 3500ºF. Puede parecer un calor insoportable para el ser humano, pues lo es, sin embargo, son suficientemente frescas para tener su propia atmósfera y darse fenómenos como las nubes o la tormenta hallada en W1906+40.

Los precedentes de este descubrimiento

Hasta ahora, los astrónomos habían localizado pequeñas tormentas de corta duración en enanas marrones, que, como hemos dicho, son incapaces de generar su propia luz por no fusionar átomos. Sin embargo, estas manifestaciones duraban apenas unas horas o días.

Ahora, la NASA ha comprobado la existencia de gigantescas nubes en una estrella capaz de generar luz, creadas a base de pequeños minerales, y que tarda unas 9 horas en dar una vuelta completa en la rotación de la enana-L

En principio se pudo pensar que la aparición de este fenómeno se podía deber a los campos magnéticos concentrados, pero las siguientes observaciones revelaron que era una enorme mancha de tormenta con un diámetro de la menos tres veces el de la Tierra.


A través del rango de luz infrarroja usado en el telescopio espacial Spitzer, y con ayuda del Kepler, los astrónomos han determinado diferentes capas atmosféricas en la estrella, y, por supuesto, la presencia de la citada tormenta.

De momento, los científicos tienen intención de seguir observando la tormenta sobre la atmósfera de W1906+40. No saben si es un fenómeno común o una rareza universal, pero, sin duda, ha sido un gran hallazgo para la humanidad, que vuelve a dar otro pequeño paso en el conocimiento del inmenso, oscuro y misterioso Universo que nos da cobijo.

batanga.com / Pedro González Núñez 17/12/15

La sorprendente tormenta similar a la Gran Mancha Roja de Júpiter encontrada en una estrella