Según la mitología griega, Quimera (Chimaera en latín) era un horroroso monstruo hijo de Equidna y Tifón que vagaba por el Asia Menor devorando los rebaños y aterrorizando a las poblaciones no solo por su agresividad, sino también por su aspecto. Según algunas descripciones, el cuerpo de esta criatura tenía partes de cabra, de dragón y de león, y además vomitaba fuego.

Pero si dejamos a un lado la mitología, en la naturaleza, más específicamente en las profundidades y abismos oceánicos, encontramos también un extraño animal de aspecto poco agraciado al cual hemos llamado como aquella horrenda criatura de la antigüedad: la Quimera.



¿Qué es la Quimera?

Este curioso y raro animal es nada más y nada menos que un pez cartilaginoso, pariente cercano de los tiburones, aunque se calcula que se separaron y aislaron de estos hace cerca de 400 millones de años atrás.

Estos “tiburones fantasma”, como también se les conoce (erróneamente puesto que no son tiburones) suelen encontrarse en las profundas fosas oceánicas, en profundidades de hasta 4.000 metros aproximadamente, aunque algunas pocas especies pueden vivir en aguas someras.

Esta característica ha hecho que estos animales sean verdaderamente enigmáticos para la ciencia, ya que es relativamente reciente la llegada del hombre por sus medios hasta tales profundidades. Anteriormente, solo aparecían de manera muy aislada capturadas por error en redes de pesca, constituyendo un acontecimiento para los pescadores, nada acostumbrados a un animal con una morfología tan extraña.


Presenta una gran cabeza protuberante en la que se aprecia una boca extraña que recuerda la de un conejo, así como una cola es larga y aguzada que puede recordar a la de una rata. Esto ha motivado precisamente que la hayan bautizado con el nombre de Quimera (orden Chimaeriformes).
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Características de las quimeras

Estos peces pueden alcanzar tallas de hasta un metro y medio de largo, aunque no es usual encontrar individuos de tal tamaño. Tienen una piel suave y cubierta de escamas placoideas que les confieren coloraciones que van desde el gris pardusco hasta el negro.

No tienen dientes afilados ni reemplazables como muchos tiburones, sino unas placas dentales muy fuertes que emplean para triturar las estructuras duras de sus presas, como las fuertes conchas de los moluscos o los exoesqueletos de los crustáceos. Para localizarlos y capturarlos emplean unas estructuras sensoriales muy sensibles que poseen sobre todo en su cabeza y que detectan los débiles campos eléctricos de sus víctimas. Como mecanismo de defensa, la mayoría de las especies cuentan con una espina venenosa situada delante de su aleta dorsal.

Una característica muy particular y que hace aún más extraño este animal, es que es el único vertebrado que presenta vestigios de un tercer par de extremidades, lo cual es sumamente interesante desde el punto de vista evolutivo, aunque esta característica está aún sometida a debates científicos ya que los fósiles hallados aún son muy escasos.

Los últimos años han sido prolíficos en descubrimientos acerca de las quimeras gracias al avance de la tecnología submarina. Así, el número de especies descritas rodea ya la cifra de 40 y muchos de los secretos ocultos de estos raros animales marinos están poco a poco saliendo a la luz, para beneplácito de los amantes de la ciencia y el conocimiento.


Ojocientífico.com 19/10/13