El plano orbital de un sistema solar puede verse alterado por la presencia de un Júpiter caliente. Universidad de Cornell

Hace ya casi veinte años que se descubrió el primer exoplaneta conocido, este resulto ser un tipo de mundo completamente extraño para nosotros, un gigante gaseoso situado tan cerca de su estrella que parecía contradecir todas nuestras teorías de formación planetaria.

Conocidos ahora como “Júpiter calientes”, este tipo de gigantes gaseosos pueden llegar a hacer tambalear las orbitas de sus estrellas a medida que migran sus orbitas para situarse en la posición en las que los encontramos.

“Aunque la masa del planeta es sólo una milésima parte de la masa del Sol, las estrellas en estos otros sistemas solares están siendo afectadas por estos planetas y haciendo que las mismas estrellas actúen de una manera loca” comento Dong Lai, profesor de Astronomía de la Universidad de Cornell y autor principal de un nuevo trabajo publicado en la revista Science.

En nuestro Sistema Solar, el eje de rotación del Sol esta aproximadamente alineado con el eje orbital de todos los planetas, así, el eje orbital es perpendicular al plano orbital de los planetas. Pero en sistemas solares en los que encontramos estos Júpiter calientes, observaciones recientes han revelado que el eje orbital de estos planetas está desalineado con los ejes de rotación de su estrella anfitriona. Y es que durante los últimos años, la desalineación de la órbita de la estrella y sus planetas ha desconcertado a muchos.

La idea generalizada que revela la formación de estos Júpiter calientes señala hacia un nacimiento similar al de nuestros planetas gigantes gaseosos, pero por motivos todavía por aclarar, estos gigantes tienden a migrar hacia el interior de sus sistemas solares, situándose a veces tan cerca de ellos que los vientos solares arrancan sus hirvientes atmosferas. Pero no solo estos gigantes se ven afectados, sino que también sus soles sufren en silencio la presencia de estos mundos. Cuando un gigante gaseoso migra hacia el interior de un sistema no describe una órbita circular, sino que puede llegar a ser altamente elíptica, por lo que hacen sentir su influencia gravitacional incluso a su propio sol a medida que completan esa migración hacia el interior.

Mediante la simulación de la dinámica de estos exóticos sistemas planetarios, los astrónomos de Cornell demostraron que cuando un planeta del tamaño de Júpiter se acerca a su estrella, el planeta puede alterar el eje de rotación de la estrella, es decir, cambia la orientación de su eje de rotación, haciéndolo tambalearse como una peonza.

Lai señaló que incluso esto puede llegar a provocar que la estrella rote de forma caótica “Esto proporciona una posible explicación a los desajustes orbitales observados, y será útil para entender el origen de estos enigmáticos planetas.”
El trabajo ha sido publicado en la revista Science.

espacioprofundo.es 12/09/14