¿Alguna vez te has preguntado cómo se las arregla nuestro organismo para cambiar las células de la piel cada día sin que se filtre sangre o empecemos a sudar por todos lados? Cada 2-3 semanas reemplazamos toda la capa que nos recubre y, sin embargo, pareciera que es impermeable.

Obviamente, debe existir algún mecanismo que proteja el contenido líquido del cuerpo, de lo contrario habría una ruptura en la barrera de la piel y nuestra integridad se vería comprometida. Consultando la ciencia, podremos averiguar por qué la piel humana no se filtra. Vamos a por ello.


¿Qué es la piel?

La piel –llamada epidermis por los científicos– consiste en una gruesa barrera que protege nuestro cuerpo. La parte externa –estrato córneo– se compone de células muertas, que se desprenden constantemente para regenerarse y crear una nueva capa.

Sin embargo, debajo de la epidermis externa hay una barrera secundaria más profunda –estrato granuloso– que está formada por una sola capa de células y forma una barrera protectora mucho más delgada, aunque no menos importante.

El estrato granuloso es crucial para garantizar que nuestra piel no se filtre porque es la capa donde se forman las uniones estrechas, que dan base al estrato córneo. Además, juega un papel importante en el proceso de desprendimiento.

Y es que, para que la regeneración tenga lugar, deben producirse continuamente nuevas células en las capas más bajas de la epidermis, que luego se moverán hacia la superficie, reemplazando las viejas células de la piel.

¿Qué hace que la piel no se filtre?

Hasta hace muy poco, no se sabía a ciencia cierta el mecanismo por el cual la piel no se filtra. Pero un grupo de científicos descubrió que tanto la forma de las células como su capacidad de unirse temporalmente garantizan la existencia de una fuerte barrera epidérmica. La investigación fue publicada en la revista científica eLife.

Se estudió la piel de los oídos de ratones –todos los mamíferos tienen igual capa protectora–, aplicando una técnica de imagen llamada microscopía confocal. Los modelos matemáticos obtenidos sugieren que la célula epidérmica tiene la forma de un tetracaidecaedro aplanado (también llamado octaedro truncado): un sólido 3D de 14 lados hecho de seis lados rectangulares y ocho hexagonales.

Según el matemático que propuso por primera vez este poliedro en 1887, William Thomson, el tetracaidecaedro es la mejor forma de empaquetar objetos del mismo tamaño para llenar el espacio con una superficie mínima.

Precisamente los investigadores dicen que la geometría única de las células epidérmicas significa que siempre pueden formar un vínculo muy estrecho y cohesivo con otras células que las rodean, ya que la combinación de lados rectangulares y hexagonales permite que todas estén fuertemente conectadas.

Las células epidémicas fabrican proteínas

Un segundo descubrimiento que complementa el anterior es que las células de la piel fabrican proteínas que actúan como un pegamento temporal, lo que hace que estas se fusionen en las denominadas “uniones estrechas”.

La combinación de la geometría de las células epidérmicas y la estrecha unión entre ellas permite que la barrera de la piel pueda mantener su integridad sin filtración alguna, aunque esta sea muy delgada.

Cuando las nuevas células interiores forman uniones estrechas, empujan las células más viejas hacia la superficie de la piel y estas pierden sus junturas. De esta forma, siempre se mantiene la barrera de unión hermética en la placa epidérmica, como se puede ver en el video del propio estudio:
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Este descubrimiento científico no solo nos responde acertadamente por qué la piel humana no se filtra, sino también permite explicar cómo se producen el eczema, la psoriasis y otras afecciones de la piel más comunes.

vix.com / Ruht Lelyen

La piel humana es impermeable, pero solo ahora sabemos por qué