En la historia del diagnóstico a través de imágenes, tenemos los rayos X, que se han utilizado odontología desde 1885,
pasando por los ultrasonidos, los TAC o Tomografía Computarizada, la resonancia magnética,
hasta llegar a los TEP o Tomografía por Emisión de Positrones, y la actual y más novedosa,
además de menos invasiva, técnica de Tomografía de Coherencia Óptica (OCT, por sus siglas en inglés).



La Tomografía de Coherencia Optica (OCT) ha sido usada en oftalmología durante algún tiempo,
pero ahora existen aplicaciones en evolución para el área odontológica que pueden parecer increíbles.

La empresa norteamericana Lantis Laser Inc. ha anunciado la Tomografía de Coherencia Óptica,
como una tecnología parecida a los procedimientos de ultrasonido (ecografía) ya conocidos,
pero mientras que éstos recurren a ondas de sonido para construir una imagen del tejido examinado a través de reflexiones,
para el nuevo método se usan unos rayos láser que son reflejados por las estructuras celulares más finas.
De un modo sencillo podría considerarse la OCT como “una ecografía con luz”.

El dispositivo produce imágenes bidimensionales y tridimensionales con una resolución hasta de 1 micrón.
Y tan profundo como 3mm dentro del tejido, sin emisión de radiaciones nocivas.

La resolución es tan alta que los cambios celulares son visibles, por lo que algunos la conocen con el apodo de “biopsia óptica”.

Sus aplicaciones en odontología pueden ser:

Detección de caries en 3 dimensiones
Diagnóstico preciso de enfermedades periodontales
Diagnóstico de cáncer, sin necesidad de extraer tejido mediante biopsia
Creación de impresiones digitales
Moldes para prótesis, sin necesidad de silicones en la boca
Planeación de tratamiento ortodóntico
Imágenes endodónticas desde dentro del canal
Sondeo de las encías sin necesidad de meter un solo instrumento
Se presume que esta nueva técnica podría reemplazar en 70 por ciento los temidos rayos X,
de los cuales nos hemos venido cuidando por sus efectos adversos sobre el organismo.

Podría ser el fin de los pesados chalecos de plomo, tóxicas soluciones reveladoras, paredes reforzadas,
mutaciones y cáncer por la exposición a los rayos X.