Durante un viaje interplanetario, la tripulación en estasis estaría sometida a un sistema de estimulación muscular eléctrico destinado a evitar la atrofia muscular.

Un nuevo estudio de la NASA podría cambiar nuestra idea sobre los viajes espaciales que realicemos dentro del Sistema Solar, además de una forma reducir drásticamente el coste de, por ejemplo, una expedición tripulada al planeta rojo.

El planteamiento seria sumir a los astronautas en un sueño profundo, conocido como torpor, sería algo parecido a la estasis o el hipersueño que tanto gustan mostrarnos los escritores de ciencia ficción, reduciendo las funciones metabólicas de los astronautas gracias a procedimientos médicos que ya están a nuestro alcance, un letargo que podemos llegar a alcanzar de forma natural en casos de hipotermia.

Marcos Schaffer, ingeniero aeroespacial, señalo, durante el Congreso Internacional de Astronomía que tiene lugar esta semana en Toronto, que este sopor terapéutico ha sido teorizado desde los 80 y ha sido utilizado de forma habitual en pacientes de graves accidentes desde 2003 “Los protocolos existen en la mayoría de los principales centros médicos para inducir la hipotermia terapéutica en pacientes para mantenerlos esencialmente con vida hasta que pueda obtener el tipo de tratamiento que necesitan.”

Este torpor, sumado a un sistema de alimentación intravenosa, permitiría poner en hibernación a una tripulación entera durante su misión a Marte, un viaje que en el mejor de los casos duraría unos 180 días.

El problema es que hasta ahora, el tiempo máximo alcanzado por este torpor en un paciente controlado ha estado limitado a casi una semana, muy lejos de esos seis meses.

“No hemos tenido la necesidad de mantener a alguien en sopor terapéutico durante más de siete días”, comento Schaffer. “Para las misiones a Marte humanos, tenemos que alcanzar al menos los 90 ó 180 días”.

Económicamente, la reducción de los costes serian obvios, las naves podrían ser mucho más pequeñas, no se necesitarían grandes habitáculos en los que los astronautas interactúen, ni grandes cantidades de alimentos, simplemente una cama donde el astronauta sería sometido a este proceso, aunque siempre sería necesario crear un sistema que evite el atrofiamiento muscular o la pérdida de masa ósea.

Este estudio, financiado por la NASA, muestra una reducción de cinco veces la cantidad de volumen presurizado para una tripulación en hibernación y una reducción de hasta tres veces en la cantidad total de masa requerida, incluyendo suministros como alimentos y o agua.

En general, en líneas generales, poner una tripulación en éxtasis reduciría nuestros requisitos desde las 400 toneladas hasta unas 220. Aunque tal y como señala Schaffer, esa masa todavía superaría con creces la capacidad máxima del futuro Space Launch System.

El estudio se centró en un sistema de dos partes que permitiría inducir el estasis a una tripulación con destino a Marte para luego volverlos a despertar. El descenso de la temperatura corporal se llevaría a cabo mediante un sistema internasal, algo que Schaffer admite “no es muy cómodo”, pero inhalar un elemento refrigerante tiene varias ventajas frente a una reducción de la temperatura corporal mediante el uso de almohadillas frías externas, y es que cuando se reduce la temperatura de esta forma, el cuerpo humano es susceptible a temblar y a sufrir daños en los tejidos.

Este llamado Sistema RhinoChill reduciría la temperatura del cuerpo alrededor de 1 grado Fahrenheit por hora, para alcanzar este estado de torpor, entre los 31 y 33 grados centígrados, se tardarían unas seis horas.

Después, para sacar a nuestros tripulantes de esta estasis inducida bastaría con interrumpir el flujo de este refrigerante, aunque también podrían ser utilizado un sistema externo que permita al cuerpo aumentar su temperatura interna rápidamente, un sistema que sería utilizado en caso de emergencia.

Otra alternativa a inducir el estasis a toda una tripulación sería crear un sistema de turnos, un astronauta estaría despierto durante dos o tres días para luego someterse a este tipo de hibernación durante periodos de 14 días, lo que permitiría tener a alguien despierto en todo momento que podría llevar a cabo experimentos y realizar tareas de mantenimiento.

Pero Schaffer no solo señala los beneficios del coste económico, sino también su potencial ventaja psicológica “En lugar de estar atrapado en una lata durante 180 días, te vas a dormir, te despiertas y estás allí” comento.

Ciertamente, todavía se necesita seguir investigando para saber si este tipo de estasis prolongada es segura para los seres humanos, pero no cabe duda que los resultados iníciales son prometedores.

espacioprofundo.es 04/10/14