Un estudio quiso comparar el ser receptivo con inaccesible, para ver cuál de las dos posturas conducía a una mayor atracción por parte de la otra persona

¿Qué lleva a dos personas a enamorarse? Algunos hablan de conexiones mágicas, feromonas, recuerdos de infancia o tiempo mirándose a los ojos. Lo cierto es que el amor es uno de los sentimientos más complicados que puede sentir un ser humano, y lleva obsesionando a científicos y poetas durante mucho tiempo. Cuando una pareja tiene una cita por primera vez pueden saltar chispas o ser una decepción absoluta, y es difícil discernir qué ha marcado una u otra.

¿Es posible tener éxito en una cita? Hay muchas variables en juego: saber cuánto y cuándo dar o recibir, cuándo hay que ser sensible o hacerse el difícil. Sorprendentemente hay investigaciones al respecto, pues como decíamos el amor es algo que ha interesado desde siempre a todo el mundo, por lo que la ciencia ya ha explorado el equilibrio y nos señala el camino hacia una posible solución.

Un estudio llevado a cabo por Reysen y Katzarska-Miller (2013) exploró cómo los diferentes niveles de respuesta al interés romántico influyeron en el nivel de atracción. Para entendernos mejor: los autores estaban interesados en comparar el ser receptivo con inaccesible, para ver cuál de las dos posturas conducía a una mayor atracción por parte de la otra persona. ¿Hasta qué punto es atractivo mostrar interés (o desinterés) en una pareja potencial?

La intensidad emocional de una persona está relacionada con la dificultad de alcanzar una meta en particular

Los investigadores sugirieron que la Teoría de la Intensidad Emocional de Brehm podría ofrecer una respuesta. Según esa teoría, la intensidad emocional de una persona está relacionada con la dificultad de alcanzar una meta en particular. La intensidad emocional es baja para las metas fáciles porque solo se requiere una pequeña cantidad de esfuerzo para lograrlas. También es baja para las metas difíciles porque la dificultad las hace parecer inalcanzables y no vale la pena el esfuerzo. Por lo tanto, solo los objetivos moderados son emocionalmente estimulantes, porque son lo suficientemente desafiantes como para ser emocionantes, pero no demasiado para hacernos sentir desesperanzados.

Reysen y Katzarska-Miller (2013) plantearon la hipótesis de que esta misma dinámica podía funcionar con las parejas. Les pidieron a los participantes que evaluaran distintos escenarios con una pareja potencial. En el primero, hablaba con ellos todos los días, tres días a la semana o solo un día a la semana. Tras ello, se compararon las categorías para ver qué enfoque les parecía más atractivo.

Cuando las señales no son muy claras, las personas se sienten más atraídas por los individuos muy receptivos. Si está claro el interés romántico, prefieren un poco de distancia

Los resultados iniciales indicaron que la pareja más receptiva (fácil de conseguir) se consideraba la más atractiva. Sin embargo, una evaluación posterior determinó que los escenarios eran confusos y los participantes pueden haber tenido dificultades para determinar que el compañero asignado estaba interesado en ellos románticamente. Debido a que la situación era menos clara y más difícil, se prefirió una pareja "más fácil" y más receptiva.

A partir de esos resultados iniciales, se realizó un segundo estudio, cambiando el escenario para que los participantes entendieran mejor que el compañero asignado estaba interesado en ellos (románticamente). En esa situación, los participantes se sintieron más atraídos por el compañero de trabajo que actuó moderadamente difícil de conseguir (hablándoles 3 días a la semana). Por lo tanto, cuando el interés romántico era claro, actuar de esa manera parece proporcionar el nivel óptimo de dificultad para despertar el interés de una pareja. En consecuencia, se apoyó el equilibrio entre dificultad y capacidad de respuesta sugerido por la Teoría de la Intensidad Emocional de Brehm.

¿Y tú?

Si estás en la actualidad esforzándote por conocer a alguien, es posible que buscar ese equilibrio entre ser un reto atractivo y ser suficientemente sensible como para que la otra persona piense que no eres inalcanzable. En general y según explica Jeremy Nicholson en 'Psychology Today': este equilibrio se remonta a la forma en que le damos sentido al amor y a las relaciones románticas, deseando un compañero que proporcione la emoción de sentimientos apasionados y la comodidad de la compañía satisfactoria. Es por eso que aprender a ser selectivo y moderadamente difícil de conseguir es a menudo el estilo de interacción más atractivo. Sin embargo, jugar a ser moderadamente difícil de conseguir requiere seguir los pasos:

1. Obtener su interés. Jugar a ser difícil de conseguir solo funciona cuando alguien ya está al menos un poco interesado. Por lo tanto, ser un poco un desafío aumenta la atracción existente, pero no la crea de la nada. Aprender a llamar la atención de las parejas potenciales es importante, cuando lo consigues ya podrás ser más distante.

2. Respeta tu propio tiempo. Antes de nada, trabaja en mejorar tu propia autoestima, respeta tu propio tiempo y necesidades, y espera que un compañero también te respete a ti.

3. Crea una buena relación. Asegúrate de construir una buena relación y conexión con tu cita o pareja también. En conjunto, este enfoque ayudará a crear una relación gratificante para ambos.

4. Y que sea única. Al final, encontrarás un equilibrio entre valorar tu propio tiempo y recompensar las propuestas positivas de tu pareja. Esencialmente, en última instancia, te volverás selectivo acerca de con quién compartes tu vida y amor. Por lo tanto, construirás tu relación sobre una forma auténtica de escasez. Como resultado, realmente te convertirás en moderadamente difícil de conseguir, ya que tú y tu pareja serán alcanzables el uno para el otro—sin nadie más de por medio.

elconfidencial.com / ACyV, 14 septiembre 2021

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