Muchas ciudades del mundo han desarrollado un gran crecimiento. Más allá de los beneficios que puede traer en cuestión de desarrollo, innovación y modernidad, también se traduce en más personas, más automóviles, más basura, más uso de energía y más contaminación.

..... Lamentablemente, la contaminación se ha convertido en una característica de las grandes ciudades cosmopolitas. A tal grado que parece que para respirar una buena calidad de aire, los citadinos deben de salir de la ciudad y darse una escapada a alguna zona con bosques o menos poblada.

Sin embargo, muchos no tienen la oportunidad de darse el lujo de escapar de la ciudad cada vez que los niveles de la calidad del aire son alarmantes. En esos casos, algunas personas han apostado al poder de la lluvia con la esperanza de que esta ayude a limpiar el aire.

No obstante, el poder de la lluvia no se traduce tal cual como la salvadora de la contaminación. La lluvia sí puede ayudar a ´limpiar el aire'; sin embargo, esto depende principalmente del tamaño de las partículas contaminantes que están afectando al ambiente.

El poder de la lluvia


Una investigación del National Institutes of Health sobre la influencia del clima en los contaminantes del aire muestra que la lluvia no tiene un poder significativo sobre las partículas muy pequeñas, aquellas menores a 2.5 micras (PM 2.5). Por ejemplo, una fuerte tormenta únicamente remueve el 8.7% de este tipo de partículas.

En el caso de partículas más grandes, las PM 10, la lluvia tiene un efecto un poco más alentador. Una lluvia moderada puede 'limpiar' el 10% de estos contaminantes, mientras que una tormenta incluso puede llevarse el 30%. Sin embargo, esto no quiere decir que realmente el aire se limpió, sino más bien fue atrapado por la lluvia.

Las partículas mayores que se encuentran flotando en el aire son capturadas por la lluvia cuando esta moja el suelo y otras superficies. Piensa cuando quieres limpiar el polvo de una área, no lo haces con un paño seco porque, de ser así, el polvo vuela y se esparce por el ambiente. Es preferible mojar el trapo y así capturar el polvo.

En el caso de la lluvia, este efecto puede dañar las superficies donde las partículas contaminantes llegan. Esta lluvia puede ser tan corrosiva que incluso puede disolver los materiales de edificios, esculturas y monumentos.

Cuando la precipitación es constante y dura más de cinco horas, es cuando se puede notar un cambio más significativo. En este caso, las partículas grandes pueden ser removidas en un 60%, aproximadamente. Sin embargo, para las partículas pequeñas se necesita una lluvia constante de más de 10 horas, para alcanzar al menos una tasa de barrido del 40%.

La lluvia y el viento

Normalmente, la lluvia viene acompañada de viento y es justo éste el que tiene un poder más valioso en el aspecto de limpiar el aire. Las ráfagas de viento pueden llevarse lejos la contaminación. No obstante, eso significa que dichos contaminantes llegarán a otro sitio.

Una responsabilidad de todos

No podemos negar que la lluvia tiene un efecto refrescante, de esperanza y vida, y más en ciudades donde la calidad del aire es alarmante, como ha pasado últimamente en la Ciudad de México. Sin embargo, no podemos esperar que ésta haga todo el trabajo de limpiar el aire. Es responsabilidad nuestra y del gobierno disminuir las emisiones de gases, basura y contaminantes.

vix.com / Raquel Ortiz, 17 mayo 2019

¿La lluvia de verdad limpia el aire? La ciencia tiene mucho que decir sobre esto