Se está encogiendo, y todo apunta a que acabará desapareciendo.

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Júpiter es el planeta más antiguo y poderoso del Sistema Solar, es mil veces mayor que la Tierra, y es casi todo gas, lo que quiere decir que si cayésemos en él, estaríamos hundiéndonos en sus capas y nunca daríamos con una superficie sólida.

Esto también quiere decir que sus espesas nubes provocan tormentas y huracanes que liberan una furia mucho mayor que cualquiera de las que se puedan producir en la Tierra.

Una de ellas, la más característica del gigante gaseoso, es la Gran Mancha Roja.

La Gran Mancha Roja es un óvalo gigante de nubes de color carmesí en el hemisferio sur de Júpiter que gira en sentido contrario a las agujas del reloj alrededor del perímetro del óvalo, con velocidades de viento muy superiores a cualquier tormenta en la Tierra.

Esta gran tormenta es monitoreada desde 1830, pero se calcula que lleva rugiendo más de 350 años. Tiene una anchura de 16.350, a fecha abril de 2017, según las últimas mediciones, realizadas por la la nave espacial Juno de la NASA. La Gran Mancha Roja es 1,3 veces más ancha que la Tierra y sus raíces penetran a unos 300 kilómetros de profundidad en la atmósfera del planeta, entre 50 y 100 veces más profundas que los océanos de la Tierra.

Pero esto no siempre ha sido así. En el siglo XIX, la Gran Mancha Roja tenía más de dos Tierras de anchura, y no algo menos de una Tierra y media, como hoy. Se está encogiendo, y todo apunta a que acabará desapareciendo.

Desde el momento en que las sondas Voyager 1 y 2 de la NASA aceleraron su camino hacia Saturno y más allá, en 1979, las mediciones indican que el óvalo de la tormenta ha disminuido en tamaño en un tercio y en altura en un octavo desde los tiempos de las Voyagers.

La Gran Mancha Roja es 1,3 veces más ancha que la Tierra y sus raíces penetran a unos 300 kilómetros de profundidad en la atmósfera.

¿Cuánto tiempo le queda a la Gran Mancha Roja?

En una entrevista para Business Insider, el miembro del equipo de la misión Juno y científico planetario de la NASA Glenn Orton estableció de plazo de una a dos décadas hasta que esta tormenta se extinga por completo, aunque esto no es más que una estimación, y no podemos estar seguros de cuándo dejaremos de poder observar esta maravilla de la naturaleza.

Glenn Orton también explicó en su entrevista la razón de que una tormenta pueda durar varios siglos, algo que nos puede costar entender a priori, dado que en la Tierra la tormenta más larga de que se tiene constancia fue el huracán John, que duró 31 días.

Para empezar, hay que tener en cuenta de Júpiter es mucho más grande que la Tierra. Su día dura 10 horas, a diferencia de las 24 que dura en la Tierra, lo que contribuye a que sus sistemas meteorológicos sean distintos.

En concreto, Glenn Orton describe cómo la gran mancha es tan duradera porque está encajada entre dos corrientes de chorro que se están moviendo en direcciones opuestas.

Nada dura para siempre, y tampoco en el universo. La inmensidad del espacio tiempo en la que desarrollamos nuestra civilización nos impide darnos cuenta de que vivimos en un universo lleno de movimiento, de cambios y de peligros; y tenemos la falsa sensación de estar congelados en un espacio seguro y confortable.

Pero no es inmutable y algún cualquier delicado cambio en nuestro equilibrio afectará también a la vida en la Tierra (y quién sabe, tal vez también posibilitarla en algún otro rincón)

Por el momento, tenemos la suerte de coincidir en el tiempo, con la desaparición progresiva de uno de estos fenómenos astronómicos, y ser testigos de la mutabilidad de nuestro Sistema Solar.

muyinteresante.es / Laura Marcos

A la Gran Mancha Roja de Júpiter le queda poco tiempo