.....Abc.es 21/08/13

Los mecanismos del pie humano no son tan únicos y originales como pensamos, ya que tienen mucho en común con los pies flexibles de otros grandes simios, como explica un estudio de la Universidad de Liverpool.

La comprensión actual de la evolución de la forma de caminar de los humanos procede de estudios de los años treinta, que proponían que la función de los pies de los hombres era diferente a la de otros simios. Esto era así por el desarrollo del arco en la zona media del pie y la supuesta rigidez del borde exterior.

Pero esta nueva investigación, de manos de científicos de la Universidad de Liverpool, ha demostrado que a pesar del abandono de la vida en los árboles hace mucho tiempo, los pies humanos han retenido una gran cantidad de flexibilidad, similar a la vista en los pies de otros grandes simios, como los orangutanes o los chimpancés, que siguen viviendo, en gran medida, en los árboles.

«Durante mucho tiempo se ha asumido que al poseer arcos en los pies y un lateral rígido que se apoya en los huesos, nuestros pies se diferenciaban de los de nuestros parientes más cercanos, cuya parte media del pie es totalmente flexible y contacta de forma regular con el suelo» explica el profesor Robin Crompton, del Instituto de Enfermedades Crónicas y Envejecimiento del centro universitario. «Esto supone singularidad, pero nunca ha sido probado cuantitativamente.

Descubrimos que las diferentes presiones ejercidas bajo la parte media del pie humano, y los mecanismos internos que las impulsan, son muy variables. Tanto es así que en realidad se superponen con las realizadas por los grandes simios» argumenta Robin.

Estudio en 25.000 personas

Previamente se había pensado que los seres humanos que caminan poniendo en contacto con el suelo la región media del pie son principalmente aquellos que sufren de diabetes o artritis, ya que ambas condiciones tienen un impacto sobre la estructura de los pies.

Sin embargo la investigación ha demostrado que dos tercios de los voluntarios sanos sometidos a estudio, 25.000 personas, realizan pisadas con toques de medio pie con el suelo. El doctor Karl Bates afirma: «Probablemente nuestros antepasados desarrollaron una primera flexibilidad en sus pies cuando vivían en los árboles, pero con el paso del tiempo y por el hecho de que cada vez más animales habitaban en el suelo, desarrollaron nuevas características que permitieron movimientos más rápidos en el suelo». «Sin embargo, no se adaptaron a la tierra como otros animales. Nuestras pruebas han mostrado que los pies no son tan rígidos como se pensaba originalmente y en realidad forman parte de una variación con las de otros grandes simios», concluye el experto.

«Nuestra hipótesis es que, a pesar de convertirnos en habitantes casi exclusivamente en el suelo, hemos mantenido la flexibilidad en los pies para poder hacer frente eficazmente a las diferencias entre terrenos duros y suaves».

Por ello, en una segunda parte del estudio, el equipo de investigación quiere conseguir entender la razón por la cual los seres humanos pueden correr más rápido que un caballo por ejemplo, durante largas distancias sobre terreno irregular» explica Bates.